La OTAN enfrenta una de sus jornadas más críticas tras el violento choque diplomático protagonizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la sesión de trabajo de la cumbre en Ankara. El mandatario estadounidense ha desatado una ola de tensión global al enfrentarse abiertamente con aliados históricos como el Reino Unido, España y Dinamarca, marcando la agenda por sus duras posturas respecto a la guerra en Irán y sus renovadas intenciones de tomar el control de Groenlandia.
El furioso ataque de Trump contra los aliados en Ankara
La sesión del Consejo del Atlántico Norte en el complejo presidencial de Bestepe comenzó bajo un clima de extrema hostilidad. En una reunión privada con el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, Trump arremetió contra varios países miembros por la falta de apoyo en su campaña militar contra Irán, nación con la que dio por terminado el alto el fuego de manera unilateral.
El mandatario norteamericano dirigió sus críticas más severas hacia Italia, el Reino Unido y España. Sobre el gobierno español, Trump llegó a calificarlo como una "causa perdida" y exigió cortar de inmediato "todo el comercio, incluidas las visitas". Ante la embestida, Rutte intentó apaciguar los ánimos destacando los recientes esfuerzos de estas naciones por incrementar su inversión militar.
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El control territorial de Groenlandia se convirtió en otro de los puntos de quiebre dentro de la OTAN. Trump afirmó públicamente que este territorio autónomo estaría mejor gestionado por la Casa Blanca, asegurando que la isla es indispensable para "la protección del mundo" y sentenciando que el tema representa "un gran problema" para su administración.
La respuesta de Copenhague no se hizo esperar. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió firmemente a su llegada que Groenlandia "no está en venta" y que defenderán "cada pulgada de su territorio". Países como Países Bajos, Islandia y Letonia cerraron filas de inmediato en apoyo a la soberanía danesa frente a las presiones de Washington.
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Erdogan exige cambios en la industria militar y gasto de defensa
En el plano económico, el secretario Mark Rutte ratificó que en Ankara se debe consolidar el histórico acuerdo de La Haya para que los miembros inviertan el 5 % de su PIB en defensa de cara al año 2035. Como anfitrión, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció que su país alcanzará esa meta de gasto militar en 2030, pero lanzó una fuerte exigencia a la OTAN.
Erdogan reclamó eliminar las restricciones internas en la industria armamentística y criticó los créditos comunitarios SAFE de la Unión Europea. "Excluir países que no son miembros de la UE sería malgastar recursos y crear una división artificial", reprochó el líder turco. Asimismo, Erdogan prometió mantener el apoyo a Ucrania mientras abre canales de diálogo con Rusia, al tiempo que aplaudió la postura de Trump sobre Irán.
Millonario fondo de apoyo a Ucrania divide opiniones
A pesar del ambiente de fractura, el primer ministro belga, Bart De Wever, descartó que la situación ponga en riesgo la existencia del organismo multilateral. De Wever recordó que Estados Unidos ha sido el pilar de la Alianza durante 80 años y que las críticas de un presidente no destruirán la estructura continental.
La cumbre, que inició formalmente el martes con un foro industrial que generó más de 50,000 millones de dólares en contratos de defensa, cerrará su agenda con una importante resolución financiera. Se espera que la declaración final de la OTAN formalice un paquete de asistencia militar para Kiev que ascenderá a 140,000 millones de euros distribuidos en los próximos dos años.
Con información de EFE.
