Cuba registró un nuevo apagón de alcance nacional, el tercero en los últimos seis meses, luego de que el sistema eléctrico colapsara por causas que aún son investigadas, informó la empresa estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE).
La interrupción dejó sin servicio a gran parte de la isla y se suma a una serie de fallas que han agravado la crisis energética que enfrenta el país, marcada por el deterioro de su infraestructura eléctrica y las restricciones en el suministro de combustible.
Las autoridades atribuyen parte de la situación al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que ha reducido la llegada de cargamentos de crudo. Desde enero, únicamente un buque petrolero procedente de Rusia ha logrado abastecer a la isla.
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Actualmente, el sistema eléctrico cubano depende principalmente de antiguas centrales termoeléctricas con más de cuatro décadas de operación, además de plantas de respaldo que funcionan con diésel importado, lo que ha provocado constantes interrupciones en el suministro.
Los apagones se han convertido en parte de la vida cotidiana de los cubanos. Mientras en La Habana los cortes pueden extenderse durante varias horas al día, en otras regiones del país llegan a superar las 70 horas continuas.
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Como parte de su estrategia para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, el Gobierno ha acelerado la instalación de parques solares con apoyo de China. Entre 2025 y principios de 2026 se incorporaron 56 plantas fotovoltaicas, que ya generan alrededor del 10% de la electricidad del país, con la meta de elevar esa participación al 15% antes de concluir el año.
