La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió este mes de julio que el fenómeno de El Niño se intensificará rápidamente hasta convertirse en un episodio de gran magnitud durante el tercer trimestre de 2026.
Ante la aceleración del calentamiento en las aguas del Pacífico ecuatorial, el organismo de la ONU ha movilizado sus sistemas de alerta temprana para mitigar el impacto en la salud pública, la agricultura y las economías globales frente a la inminente llegada de fenómenos meteorológicos extremos.
¿Qué impacto tendrá El Niño en el clima global?
La OMM proyecta que este episodio presentará anomalías de temperatura superficial superiores a los 2º Celsius. Este incremento térmico, que suele alcanzar su punto máximo entre noviembre y febrero, actuará como un regulador natural que, potenciado por el cambio climático, alterará los patrones de lluvia y temperatura en el planeta.
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Las zonas habitadas registrarán temperaturas superiores a la media, lo que eleva el riesgo crítico de olas de calor tanto terrestres como marinas.
¿Dónde habrá más lluvias y sequías?
El comportamiento climático del Fenómeno de El Niño variará significativamente según la ubicación geográfica entre los meses de julio y septiembre:
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- Zonas con aumento de lluvias: Se prevé una mayor actividad pluvial en el Pacífico ecuatorial central y oriental, el suroeste de Estados Unidos y el sur de Europa.
- Regiones con condiciones secas: El subcontinente indio, gran parte de Australia, el océano Índico tropical, así como sectores de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica enfrentarán déficits de precipitación.
- Contrastes en Europa: El norte del continente europeo experimentará lluvias por debajo de la media, mientras que el sur registrará niveles superiores a lo habitual.
Aunque este fenómeno es un evento cíclico que aparece naturalmente cada dos a siete años, la comunidad científica señala que su interacción con el calentamiento global amplifica sus efectos.
El antecedente inmediato (2023-2024) demostró esta vulnerabilidad al establecer récords de temperatura global, además de desencadenar sequías severas, incendios forestales incontrolables e inundaciones devastadoras en diversas regiones, incluyendo el sur de África y áreas clave de América Latina.
Ante este panorama, la OMM coordina esfuerzos con gobiernos y agencias humanitarias para reforzar los pronósticos estacionales y proteger a los sectores más vulnerables de la población ante los riesgos de desastres naturales.
