Kiev enfrenta una de sus jornadas más oscuras tras un ataque masivo con misiles y drones perpetrado por fuerzas rusas durante la madrugada de este jueves. El impacto en la capital ucraniana ha dejado una estela de dolor, elevando la cifra de personas halladas sin vida a al menos 17, según el último reporte del Servicio Estatal de Emergencias. La urgencia por encontrar sobrevivientes entre los escombros mantiene a los equipos de rescate operando a contrarreloj en diversos puntos de la ciudad.
Escalada de violencia y daños materiales
El alcalde, Vitali Klichkó, informó que al menos 70 personas han sido hospitalizadas debido a las heridas causadas por el bombardeo, el cual afectó gravemente a cinco distritos capitalinos. La magnitud de la agresión fue masiva: se estima que Rusia lanzó cerca de 500 drones de larga distancia y 74 misiles, incluyendo 24 de tipo balístico. Aunque las defensas ucranianas lograron neutralizar la mayoría de los proyectiles, la vulnerabilidad ante los misiles balísticos persiste, situación que Volodímir Zelenski ha condenado enérgicamente, exigiendo mejoras urgentes en los sistemas de defensa.
Búsqueda de soluciones ante la crisis
Ante la constante amenaza, Ucrania ha intensificado sus gestiones diplomáticas para fortalecer su capacidad de respuesta. El gobierno mantiene conversaciones con Washington para obtener permisos de fabricación local de sistemas Patriot, mientras busca alianzas con Alemania y otros socios europeos para desarrollar tecnología antiaérea propia. Mientras tanto, las tensiones continúan, con reportes contradictorios sobre daños a infraestructuras civiles frente a objetivos militares, dejando a la población de Kiev en un estado de alerta constante.
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Con información de EFE.
