Un total de 39 periodistas fueron asesinados en el mundo durante el primer semestre de 2026, lo que representa un 54 % menos que en el mismo periodo del año anterior, según informó la organización Press Emblem Campaign (PEC). A pesar de la reducción, las cifras siguen siendo alarmantes y la violencia no cesa para quienes buscan la verdad.
La gran mayoría de esos crímenes se mantienen impunes. Oriente Medio continúa siendo la región más peligrosa para ejercer esta profesión, seguida muy de cerca por Latinoamérica, donde el peligro es constante.
Medio Oriente bajo fuego: El trágico balance de los informadores
La organización indicó que 19 de las 39 muertes se registraron en Oriente Medio. En esta zona, nueve informadores fallecieron en Líbano durante operaciones militares israelíes y otros siete en Gaza, mientras que Siria, Irán y Yemen registraron un caso cada uno.
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El presidente de la PEC, Blaise Lempen, denunció que el Ejército israelí volvió a ser responsable de un elevado número de muertes, especialmente en territorio libanés. Desde el inicio de la guerra de Gaza, el 7 de octubre de 2023, la entidad ha documentado 228 informadores palestinos muertos. Al respecto, señaló que la eventual afiliación de algunos de ellos a Hamás no justifica su muerte si no participaron directamente en los combates.
Latinoamérica en peligro: México encabeza la lista de letalidad
Latinoamérica fue la segunda región más peligrosa con 12 casos. México volvió a encabezar la lista de países más letales para la prensa con cinco víctimas. Por su parte, Colombia, Haití y Venezuela registraron dos asesinatos cada uno, y Guatemala uno.
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En otras regiones del mundo, en Asia murieron seis reporteros (tres en Filipinas, y uno en Bangladesh, India y Pakistán). África registró dos asesinatos (Somalia y Uganda), mientras que Europa no contabilizó ninguno, pese a la continuidad de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Aunque la PEC destacó que esta reducción supone la primera mejora tras tres años de cifras récord, advirtió que la cifra sigue siendo inaceptable. El mundo no puede normalizar que los periodistas sigan pagando con sus vidas el precio de informar en total impunidad.
Con información de EFE.
