La tensión global alcanza un punto crítico mientras el mundo observa con angustia la disputa sobre el estrecho de Ormuz. El Ejército iraní ha declarado que sus Fuerzas Armadas no cederán "ni un ápice" ante las recientes presiones internacionales.
Irán advierte sobre la seguridad regional
El portavoz del Ejército iraní, el general de brigada Mohamad Akraminia, fue contundente: el estrecho de Ormuz nunca será reabierto mediante la guerra, agresión o ataques estadounidenses. Esta postura llega después de que la Guardia Revolucionaria anunciara el cierre de este paso vital hasta que cese la interferencia de Estados Unidos en la zona.
El papel de Estados Unidos y la tensión energética
Por su parte, Donald Trump ha restablecido el cerco naval, autoproclamándose "guardián" del paso. La situación se agrava tras ataques a buques en las inmediaciones y el lanzamiento de misiles por parte de Irán hacia bases estadounidenses en varios países árabes. Washington exige ahora un "peaje" del 20 % de la carga transportada para garantizar la seguridad, lo que amenaza con desestabilizar el comercio energético global en el estrecho de Ormuz.
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Consecuencias para el comercio mundial
Con los ataques recientes a petroleros y las represalias militares, el futuro del tránsito marítimo es incierto. La negativa de Irán a negociar bajo coacción y la firmeza de la Casa Blanca por controlar la ruta dejan al estrecho de Ormuz como el punto más peligroso del mapa geopolítico actual.
Con información de EFE.
