El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de China, Xi Jinping, se reunieron en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para definir el rumbo de la relación bilateral en un contexto de crisis global.
La cumbre, que marca el primer viaje del republicano al país asiático desde 2017, tiene como eje central la resolución de tensiones comerciales y la seguridad energética derivada de la guerra en Irán.
¿Qué negociarán las superpotencias en la cumbre de Pekín?
En un gesto de diplomacia estratégica, Xi Jinping recibió a Trump en la plaza de Tiananmén, acompañado por una comitiva de alto perfil que incluyó a Marco Rubio (Estado), Pete Hegseth (Defensa) y el empresario Elon Musk.
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Durante la ceremonia, el líder chino instó a mantener una relación de "socios, no rivales", advirtiendo que el mundo se encuentra en una encrucijada donde la cooperación es la única vía para evitar el perjuicio mutuo.
Por su parte, el magnate estadounidense proyectó un "futuro fantástico" para ambas naciones. No obstante, el optimismo se ve empañado por la urgencia de reestablecer el flujo comercial, especialmente tras las fricciones generadas por la política exterior de la administración Trump en Oriente Medio.
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La crisis de Irán y el estrecho de Ormuz: El punto crítico
El tema de mayor fricción en la mesa de diálogo es el conflicto en Irán, iniciado el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Esta guerra ha provocado el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria marítima fundamental de la cual China depende para obtener el 80 por ciento de su petróleo.
- Postura de Estados Unidos: Trump ha señalado que, aunque dialogará con Xi sobre el tema, su gobierno no requiere de la mediación china para gestionar el conflicto bélico.
- Condiciones de China: Pekín, aunque diplomático, busca establecer condiciones que garanticen la estabilidad de los precios del crudo y eviten una intervención directa en la zona de guerra.
¿Qué pasará con la soberanía de Taiwán y el apoyo armamentista?
Otro pilar de la cumbre son las definiciones sobre Taiwán. China mantiene su postura de considerar a la isla como parte integrante de su territorio, mientras que Estados Unidos continúa funcionando como su principal proveedor de armamento y respaldo político, a pesar de no reconocer oficialmente a sus autoridades.
La comunidad internacional observa con cautela si esta reunión derivará en un nuevo acuerdo de seguridad o si las diferencias sobre el Estrecho de Taiwán prevalecerán sobre la naciente "amistad" celebrada por ambos líderes en la capital china.
