Un complejo episodio de orden público en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, ha derivado en una investigación formal por parte de las autoridades colombianas.
Los hechos, ocurridos involucran a una unidad de la Policía Metropolitana que, en su intento por resguardar a un sospechoso, terminó arrollando a ciudadanos que se encontraban en el lugar.
Evalúan actuación de uniformados en operativo
La institución policial confirmó la apertura de un proceso disciplinario para esclarecer la conducta de los agentes que tripulaban el vehículo oficial. Según el reporte preliminar, la patrulla realizaba el traslado de un joven que había sido retenido por la comunidad.
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Los habitantes del sector señalaban al individuo como el presunto responsable de haber agredido a una menor de 10 años, situación que detonó un clima de alta hostilidad.
La policía argumenta que la maniobra del automotor se produjo en un entorno de extrema urgencia, buscando salvaguardar la integridad del detenido frente a una multitud que pretendía tomar acciones violentas por cuenta propia.
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Describen momentos de caos y tensión
Testigos y reportes oficiales coinciden en que la situación se salió de control cuando varios residentes intentaron bloquear el paso del vehículo institucional.
El objetivo de los manifestantes era interceptar al capturado para agredirlo antes de que fuera puesto a disposición judicial.
Durante los forcejeos y la confusión generada en las vías de Usme, la patrulla continuó su marcha, impactando a una de las personas que participaba en la protesta.
Buscan esclarecer los hechos mediante pruebas
La inspección general de la Policía trabaja actualmente en la recopilación de testimonios y material audiovisual captado por cámaras de seguridad y dispositivos móviles.
El propósito es determinar si existió impericia por parte del conductor o si el atropello fue una consecuencia inevitable del cerco humano impuesto por la turba.
Mientras avanza la indagación disciplinaria, las autoridades de Usme han hecho un llamado a la ciudadanía para evitar los intentos de linchamiento, recordando que estos actos pueden derivar en tragedias adicionales y entorpecer los procesos legales contra quienes cometen delitos contra menores de edad.
