La estabilidad del Mundial 2026 enfrenta su desafío más severo tras la escalada de violencia en Medio Oriente.
Este sábado, el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, difundió imágenes del Complejo Deportivo Azadi en Teherán con daños estructurales significativos, atribuyéndolos a las recientes ofensivas militares de Estados Unidos e Israel.
El diplomático interpeló directamente a la FIFA y al Comité Olímpico Internacional (COI), exigiendo una postura clara ante la agresión a recintos civiles destinados a la paz y el deporte.
Te podría interesar
Hasta el momento, tanto la FIFA como el COI han mantenido un hermetismo que muchos sectores de la comunidad internacional califican de alarmante.
La FIFA bajo presión: El estadio Azadi como símbolo de la crisis
El Azadi no es cualquier recinto; es un bastión de la historia deportiva asiática que recientemente había dado pasos históricos al permitir el acceso de mujeres a sus gradas.
Te podría interesar
Su destrucción parcial no solo representa una pérdida material, sino un golpe simbólico al "espíritu de unidad" que la FIFA promueve bajo el lema "Football Unites the World".
El secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, mencionó brevemente que el organismo "monitorea la evolución de los hechos en todos los frentes", pero no ha ofrecido garantías específicas sobre cómo afectará esto al calendario.
El futuro incierto de Irán en el Mundial 2026
La incertidumbre deportiva se cruza con una retórica política hostil. Tras los bombardeos que iniciaron el pasado 28 de febrero, el presidente Donald Trump declaró que "no le importa" si Irán asiste o no al torneo, una afirmación que ha sido recibida como un veto implícito.
Irán, ubicado en el Grupo G, tiene programados sus tres encuentros de fase de grupos en suelo estadounidense (Los Ángeles y Seattle), lo que hoy parece logísticamente imposible debido a la ruptura total de relaciones y la inseguridad para su delegación.
Mehdi Taj, presidente de la Federación de Fútbol de Irán, ya ha manifestado que es "improbable mirar con esperanza" hacia la competencia.
Mientras el complejo de Buenavista en la CDMX se ilumina por la igualdad, en el otro lado del mundo, el estadio Azadi en Irán permanece entre escombros, proyectando una sombra de incertidumbre sobre la participación de su selección en el Mundial 2026.
