Las aguas del Mar Arábigo hierven este miércoles 25 de marzo tras los reportes que involucran directamente al imponente portaaviones Abraham Lincoln en un nuevo episodio bélico entre Irán y Estados Unidos.
La atmósfera en la región se ha tornado irrespirable conforme las potencias miden sus fuerzas en un tablero donde cualquier error de cálculo podría desatar una catástrofe de proporciones globales, manteniendo a la comunidad internacional al margen ante el despliegue de tecnología de guerra de última generación.
Irán contra el portaaviones Abraham Lincoln
El Ejército iraní soltó la bomba informativa: aseguran haber lanzado una nueva ofensiva con misiles de crucero con el objetivo de dañar seriamente al portaaviones estadounidense. De acuerdo con el Departamento de Relaciones Públicas de las fuerzas persas, el ataque se ejecutó directamente contra el buque nuclear que opera en la zona.
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Un comandante de la Armada de Irán advirtió que el desempeño y los movimientos de la flota hostil son monitoreados constantemente, sentenciando que, tan pronto como el enemigo entre en su rango, será blanco de ataques "devastadores".
Estados Unidos y el Arsenal de la Libertad
Mientras Teherán lanza amenazas, el Departamento de Guerra de Estados Unidos (DoW) no se queda de brazos cruzados y anunció este miércoles un acuerdo estratégico con Lockheed Martin. El objetivo es acelerar la producción de los misiles de ataque de precisión (PrSM), diseñados para reemplazar al sistema ATACMS con mayor alcance y letalidad.
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El secretario Pete Hegseth busca fortalecer el llamado "Arsenal de la Libertad", una iniciativa para aumentar la capacidad de respuesta militar y superar a cualquier adversario potencial en tiempos de guerra. Estos misiles ya tuvieron un debut "histórico" este mismo mes durante la Operación "Furia Épica" contra Irán.
Antecedentes del portaaviones Abraham Lincoln
No es la primera vez que se reportan roces de este calibre; el pasado 1 de marzo, el Mando Central (CENTCOM) desmintió un ataque similar, asegurando que el buque nuclear de clase Nimitz no fue alcanzado por los proyectiles de la Guardia Revolucionaria.
El portaaviones Abraham Lincoln, que navega escoltado por tres destructores equipados con misiles, sigue siendo la pieza central de la estrategia de Washington, mientras el DoW moderniza sus instalaciones para entregar armamento con mayor eficiencia que nunca. Ante la incertidumbre, el mundo observa si este nuevo asalto escalará el conflicto a un punto sin retorno.
Con información de EFE.
