El tablero del Golfo Pérsico arde este miércoles 18 de marzo. Un inminente ataque de Irán dejó de ser una sospecha para convertirse en una advertencia con coordenadas precisas, lo que amenaza con desatar una crisis energética global de proporciones desconocidas.
Tras el impacto de misiles en su corazón energético, Teherán decidió que la diplomacia ha muerto, dejando paso a una "guerra económica a gran escala" donde la reciprocidad será la única ley.
Foto: EFE
Represalia inminente: El nuevo objetivo del ataque de Irán
Esta amenaza surge tras el bombardeo ejecutado este miércoles por Israel y Estados Unidos contra refinerías de gas en Asalouye, en la costa sur iraní. El Ejército persa calificó la agresión como un "crimen de guerra" y advirtió que la infraestructura enemiga, antes considerada segura, ya no lo es.
Te podría interesar
Según fuentes ligadas a la milicia, el "péndulo de la guerra" ha cambiado y las líneas rojas se han desplazado: a partir de esta noche, el ataque de Irán buscará golpear donde más duele al mercado internacional.
Jebel y Ras Laffan: Los nombres en la lista negra
La Guardia Revolucionaria (IRGC) fue inusualmente específica al revelar sus blancos legítimos. El aviso es claro: civiles y trabajadores deben alejarse de instalaciones en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Te podría interesar
Entre los puntos señalados para un ataque de Irán "en las próximas horas" figuran el complejo petroquímico de Jebel y la refinería Samref en suelo saudí, así como la empresa Messaieed Holding y las plantas industriales de Ras Laffan en territorio catarí.
Del gas al petróleo: Una guerra económica total
Esta escalada no es fortuita; es el clímax de una semana sangrienta que comenzó el pasado 14 de marzo, cuando bombardeos golpearon la isla de Kharg, punto que resguarda el 90 por ciento del crudo que Irán exporta. Con sus propias refinerías de gas en llamas tras el ataque en Pars Sur, Teherán asegura tener ahora una "baza crucial" para actuar.
Foto: EFE
El mundo observa con nerviosismo, pues un ataque de Irán a estos centros logísticos podría paralizar el flujo petrolero de Medio Oriente de forma definitiva.
