El domingo 01 de marzo amaneció con un operativo de alerta máxima debido al despliegue de las Bases de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
La región vive un clima de incertidumbre total tras los ataques coordinados que sacudieron la frontera el pasado sábado, dejando un rastro de destrucción que ha obligado a los gobiernos locales a replantear su seguridad interna ante una amenaza que ya no distingue entre objetivos militares y civiles.
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El ultimátum contra las Bases de Estados Unidos
La noticia llegó desde Teherán. El viceministro de Relaciones Exteriores, Saeed Khatibzadeh, lanzó una condición innegociable a sus vecinos: o clausuran las instalaciones militares norteamericanas en su territorio o se convertirán en blanco directo.
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"No tendremos otra opción", dijo el funcionario en entrevista para medios internacionales, aclarando que, al no poder alcanzar el suelo continental de Norteamérica, la República Islámica dirigirá su furia contra cualquier jurisdicción bajo mando estadounidense en la zona. Según el secretario Ali Lariyaní, estos espacios ya no se consideran parte de los países anfitriones, sino extensiones del enemigo.
Una "guerra por elección" y la caída del Líder
El gobierno iraní calificó la situación como una "guerra por elección" iniciada por el presidente Donald Trump. La tensión estalló tras el asesinato del ayatolá Alí Jameneí, una figura cuya muerte representa el cruce de una "línea roja" sagrada para millones de seguidores chiitas.
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Este acto, que incluyó la pérdida de cuatro familiares y varios altos cargos del país persa, unificó a la cúpula militar iraní en una promesa de venganza que ya ha impactado instalaciones en Dubái y Omán, donde se reportaron daños en puertos y aeropuertos, además de un trabajador extranjero herido.
El rugido de la Guardia Revolucionaria
Mientras Rusia y China condenan la agresión tachándola de inaceptable, el presidente Masoud Pezeshkian advirtió que este crimen abrirá una página oscura en la historia del mundo islámico. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ya prepara la ofensiva más devastadora de su historia, izando la bandera roja de la venganza en señal de luto combativo.
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El mundo entero aguarda con nerviosismo el siguiente movimiento en este tablero de ajedrez geopolítico donde las Bases de Estados Unidos son ahora el epicentro de una tormenta de fuego inminente.
Con información de EFE y RT.
