En un giro drástico en la política exterior de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump confirmó este sábado que las fuerzas armadas de Estados Unidos, en una operación coordinada con Israel, han iniciado una serie de bombardeos estratégicos sobre territorio iraní. La ofensiva, denominada formalmente como "Operación Furia Épica", busca desarticular la capacidad de armamento de largo alcance de la República Islámica.
Operación Furia Épica: Los objetivos y puntos de ataque de EU e Israel en Irán
A través de un mensaje difundido en sus canales oficiales, el mandatario estadounidense aseguró que la misión principal es "arrasar hasta los cimientos" la industria de misiles balísticos de Irán y neutralizar su poderío naval. De acuerdo con los reportes iniciales, las detonaciones se han registrado en puntos clave de la geografía iraní:
- Teherán: Explosiones cerca de complejos gubernamentales.
- Isfahán y Karaj: Ataques dirigidos a instalaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria (IRGC).
- Tabriz: Reportes de actividad aérea y destrucción de infraestructura militar.
Trump fue enfático al señalar que estas acciones pretenden eliminar de forma definitiva la amenaza de un Irán con capacidad nuclear, instando además a la población civil iraní a "tomar las riendas de su destino" y buscar un cambio en la estructura del poder actual.
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La reacción de Teherán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria de Irán ha reportado el lanzamiento de una contraofensiva mediante oleadas de misiles dirigidos a bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, así como a puntos estratégicos dentro de Israel (operación denominada por Israel como "Rugido de León").
¿Hacia una guerra mundial? El impacto de la ofensiva en Irán y la crisis regional
La magnitud del conflicto ha generado un efecto dominó inmediato en la estabilidad internacional:
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- Cierre de espacios aéreos: Países como Qatar, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos han clausurado sus cielos ante el riesgo de proyectiles errantes.
- Crisis humanitaria: Se reporta un éxodo masivo en ciudades como Teherán, donde las principales vías de comunicación han colapsado por ciudadanos que intentan alejarse de los centros operativos.
- Tensión diplomática: Mientras algunos sectores en el Congreso de EE. UU. cuestionan la falta de una declaración formal de guerra, otros aliados internacionales observan con cautela el desarrollo de lo que podría convertirse en un conflicto regional a gran escala.
Hasta el momento, las cifras exactas de bajas civiles y militares permanecen bajo reserva, aunque medios locales en Irán ya reportan daños colaterales en zonas residenciales y centros educativos tras los primeros impactos.
