En los últimos días, la corona británica enfrenta un torbellino mediático que parece no tener fin. Los polémicos gastos del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor han pasado de ser rumores de pasillo a testimonios documentados que indignan a los contribuyentes del Reino Unido.
Mientras la Policía del Valle de Támesis mantiene abierta una investigación criminal, el pasado del hermano del rey Carlos lll emerge con detalles que sugieren un uso desmedido de los fondos públicos durante su etapa como representante comercial del gobierno.
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Masajes facturados al erario público por el expríncipe Andrés
Un antiguo funcionario del Ministerio de Comercio reveló a la cadena BBC que, a principios de la década del 2000, se sintió profundamente molesto por una solicitud inusual. Durante una visita oficial a Oriente Medio, el entonces duque de York habría requerido el pago de "servicios de masaje" con dinero del contribuyente.
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A pesar de que la fuente se negó inicialmente a autorizar el desembolso por considerarlo inapropiado, sus superiores terminaron aprobando el cargo. "No podía creerlo... era como si no fuera dinero real", declaró el informante, destacando el despilfarro en hoteles de lujo, vuelos y el mantenimiento de su séquito.
Una investigación por los gastos del expríncipe Andrés
Estos señalamientos se suman a la detención ocurrida el pasado jueves 19 de febrero, justo cuando el implicado cumplía 66 años. Las autoridades británicas sospechan de una mala conducta en cargo público mientras servía como enviado comercial entre 2001 y 2011.
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La gravedad del caso radica no solo en el manejo financiero opaco, que dificultaba el rastreo de los presupuestos, sino en la presunta filtración de documentos sensibles del gobierno al pederasta convicto Jeffrey Epstein. Los registros policiales, que ya finalizaron en Norfolk pero continúan en Berkshire, buscan pruebas de estos nexos que han herido la reputación de la monarquía.
El respaldo del rey Carlos III a la justicia
Ante el escándalo, el rey Carlos III, de 77 años, ha sido tajante al declarar que "la ley debe seguir su curso". En un comunicado oficial, el monarca expresó su preocupación pero garantizó cooperación incondicional con las autoridades competentes.
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Mientras se evalúa si aviones privados de Epstein transportaron menores al Reino Unido, el escrutinio sobre los gastos del expríncipe Andrés se vuelve una pieza esencial para entender el alcance de una red de privilegios que hoy está bajo fuego judicial.
Con información de EFE.
