INTERNACIONAL

El terremoto Epstein sacude a Europa

Polonia, Letonia y Lituania han abierto investigaciones por iniciativa propia para no dejar ningún cable suelto.

El escándalo de Epstein es un virus que infectó a todo el mundo, y Europa no es la excepción.
El escándalo de Epstein es un virus que infectó a todo el mundo, y Europa no es la excepción.Créditos: EFE.
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Nota Especial

El delincuente sexual Jeffrey Epstein construyó a nivel planetario una red de poder, sexo y crimen que involucró a figuras del más alto nivel en todos los ámbitos, desde la realeza hasta políticos. 

Esta red de influencias, de dinero, información, privilegios y lujos, operó en un contexto de trata y abuso sexual de menores hasta su arresto y muerte en cárcel en 2019. 

Pero lo que un día fue fuente de contactos y convivencia entre algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo, hoy constituye un letal virus que se expande entre aquel selecto grupo de asociados cuyos nombres han comenzado a salir a cuentagotas tras la publicación de los archivos sobre Jeffrey Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. 

Entre los nombres que allí aparecen, figura el del expríncipe Andrés, hijo de la fallecida reina Isabel y hermano del Rey Carlos III, quien se convirtió en la figura más incómoda para la familia real y el Gobierno británico. 

Al final, la justicia cayó sobre el expríncipe Andrés. El 19 de febrero fue detenido e interrogado, pasó unas 12 horas bajo custodia; y dos propiedades fueron registradas. La policía no dio detalles sobre los motivos de la detención, pero se sospecha que la investigación está relacionada con sus contactos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. 

En el Reino Unido, además de la familia real, el premier Keir Starmer ha resultado salpicado por haber nombrado al antiguo comisario europeo de comercio, Peter Mandelson, embajador en Washington, a pesar de que miembros de su partido habrían advertido que era una elección arriesgada por sus nexos con el delincuente sexual. 

El terremoto Epstein no solo ha sacudido a Londres, está teniendo réplicas en muchos países de Europa. 

En algunos, ya estremeció las estructuras políticas y monárquicas, como es el caso de Noruega, en donde el antiguo primer ministro, Thorbjorn Jagland, libra acusaciones de corrupción con relación a Epstein; mientras la princesa noruega Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon, enfrenta señalamientos por los comprometedores mensajes que compartió con Epstein. 

En Eslovaquia, Miroslav Lajcák, asesor de seguridad nacional del actual primer ministro, tuvo que dimitir. 

En Francia, los magistrados de París tienen por lo pronto cinco casos abiertos. En Alemania, el Deutsche Bank no deja de pedir disculpas por haber aceptado a Epstein como cliente en 2013, sabiendo su pasado como pederasta. 

Polonia, Letonia y Lituania han abierto investigaciones por iniciativa propia para no dejar ningún cable suelto, y esclarecer si hubo delitos cometidos por sus ciudadanos.

Mientras que, en Irlanda y Turquía, la preocupación por las víctimas está aumentando la presión sobre los políticos para iniciar investigaciones sobre los vínculos de Epstein con sus países. 

El escándalo de Epstein es un virus que infectó a todo el mundo, y Europa no es la excepción.