POLÍTICA INTERNACIONAL

Resistencia en Minnesota: Vecinos y locatarios buscan frenar redadas de ICE

Algunos establecimientos advierten claramente que ICE no es bienvenido y que solo puede ingresar con una orden firmada por un juez.

Escrito en MUNDO el

La respuesta ciudadana frente a las redadas migratorias del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos ha tomado fuerza en distintos puntos del país, como Minnesota.

En vecindarios de Minneapolis y Saint Paul, conocidos como las Ciudades Gemelas, la organización comunitaria se ha convertido en una estrategia directa para enfrentar las acciones de ICE y la Patrulla Fronteriza contra personas en situación de movilidad. 

¿Cómo ha sido la participación de vecinos y locatarios?

Desde finales del año pasado, el involucramiento ciudadano ha crecido de forma acelerada. Las manifestaciones pasaron de reunir a pequeños grupos de vecinos a convocar a cientos, luego a miles y, con el paso de los meses, a decenas de miles de personas.

Un factor determinante ha sido la participación activa de ciudadanos estadunidenses que, conscientes de sus derechos y privilegios legales, han decidido acompañar y respaldar a comunidades migrantes durante los operativos.

Vecinos, pequeños empresarios y activistas coinciden en que la defensa de las personas migrantes es también una defensa del tejido social de sus barrios.

La organización surge desde lo local, en calles residenciales y zonas comerciales, donde la comunicación directa ha permitido reaccionar con rapidez ante la presencia de agentes migratorios.

Así es el momento donde buscan frenar redadas de ICE 

En los distintos vecindarios de Minneapolis y Saint Paul, así como en ciudades cercanas, grupos de patrulleros civiles recorren las calles con un objetivo claro: identificar y alertar sobre la presencia de la migra.

Cuando se detecta una redada, el sonido de los silbatos se convierte en una señal colectiva que se replica de casa en casa hasta ubicar el punto exacto del operativo.

En cuestión de minutos, decenas e incluso cientos de personas rodean a los agentes migratorios, que en algunos casos han llegado a sumar hasta 50 elementos, equipados con armas largas, chalecos antibalas y gas lacrimógeno.

Esta presión social ha demostrado ser efectiva para dificultar arrestos y seguimientos, obligando en ocasiones a los agentes a retirarse.

Algunos establecimientos advierten claramente que ICE no es bienvenido y que solo puede ingresar con una orden firmada por un juez.

En paralelo, las redes sociales se han convertido en otra trinchera de apoyo: vecinos se organizan para llevar comida y víveres a personas que temen salir de casa por riesgo de arresto.