La estabilidad en el extremo norte del planeta se encuentra en un punto crítico este enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en la mira a Groenlandia, luego de que escalara su retórica al afirmar que tomará el control del territorio autónomo danés “ya sea por las buenas o por las malas”.
Esta postura encendió las alarmas en Copenhague y Nuuk y provocó una respuesta diplomática inmediata de la Unión Europea y la OTAN.
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La advertencia de Trump: “Por las buenas o por las malas”
Desde la Casa Blanca, Trump justificó su interés en Groenlandia alegando razones de seguridad nacional. Según el mandatario, la isla no está protegida frente a la influencia de Rusia y China. “No voy a permitir que Rusia o China ocupen Groenlandia”, dijo el pasado viernes, asegurando que el territorio está rodeado de destructores y submarinos de dichas potencias.
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Trump incluso cuestionó la soberanía histórica de Dinamarca, pues señaló que haber llegado en un barco hace 500 años no los hace dueños de la tierra. La administración estadounidense insiste en que la única forma de defender eficazmente la región es mediante la propiedad total del territorio, rechazando cualquier esquema de arrendamiento o cooperación limitada.
Alemania y la OTAN buscan una estrategia común
Ante esta situación, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, viajará a Washington para reunirse este lunes con su homólogo, Marco Rubio. El objetivo es poner en marcha una estrategia de seguridad común de la OTAN en el Ártico que respete el derecho internacional. Wadephul subrayó que corresponde exclusivamente a Dinamarca y Groenlandia decidir sobre su soberanía.
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“La fiabilidad entre socios es la base de la seguridad”, recalcó Wadephul, quien busca evitar que las pretensiones de Trump fracturen la alianza atlántica. Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó matizar las declaraciones del presidente indicando que la diplomacia sigue siendo la “primera opción”.
Temor e incertidumbre en la población groenlandesa
La presión de Washington ha generado un clima de miedo en la isla. Los líderes de los cinco partidos políticos de Groenlandia emitieron un comunicado conjunto rechazando cualquier intento de anexión. “No queremos ser estadounidenses, queremos ser groenlandeses”, afirmaron, apelando al derecho de autodeterminación.
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El sentimiento de inseguridad es palpable: una encuesta reciente revela que el 38 por ciento de los daneses cree que Estados Unidos invadirá el territorio por la fuerza. Pese a que el 85 por ciento de los groenlandeses rechaza integrarse a EU, la retórica de Trump generó que muchos ciudadanos en la región manifiesten dificultades incluso para dormir ante la incertidumbre de un posible conflicto militar.
Con información de EFE.
