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Un saldo alarmante de dos asesinatos y desapariciones forzadas de comunicadores en menos de un mes expone la participación directa de fuerzas de seguridad locales en agresiones contra los medios de comunicación.
Los casos de Roxana Guzmán, sustraída por policías municipales, y del activista Alex Serna hallado sin vida con huellas de tortura tras denunciar a autoridades, configuran un patrón de colusión estatal.
Esta crisis, detallada por Leopoldo Maldonado, director regional de Artículo 19 para México y Centroamérica, en entrevista para MVS Noticias, muestra cómo la impunidad perpetúa el terror contra la prensa, sumando ya cuatro homicidios recientes y un periodista desaparecido en los estados de Guerrero y Veracruz.
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¿Por qué México se considera uno de los países más letales para la prensa?
La recurrencia y la saña con la que se ejecutan los ataques marcan una tendencia devastadora que coloca al país a la cabeza de la letalidad global contra los medios. El caso de Alex Serna es calificado como paradigmático por los defensores de derechos humanos.
Serna, quien se desempeñaba como comunicador y activista ambiental en Guerrero, dejó videos grabados donde advertía que se encontraba en grave peligro de muerte por las denuncias que realizaba. Tras permanecer desaparecido por más de 10 días, su cuerpo fue localizado sin vida y con evidentes huellas de tortura.
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El comunicador había centrado sus investigaciones en señalar a autoridades gubernamentales y a empresas privadas que contaminan el medio ambiente. Esta combinación de intereses políticos y corporativos, sumada a la inacción del Estado, derivó en una agresión mortal que busca silenciar las denuncias comunitarias.
¿Qué papel juegan las autoridades en la violencia contra periodistas?
De acuerdo con los registros históricos de Artículo 19, los propios agentes del Estado se mantienen como los principales perpetradores de agresiones contra la prensa.
El asesinato de Roxana Guzmán evidenció esta alarmante realidad. La comunicadora fue sustraída de su propio domicilio en presencia de su familia, un hecho que quedó registrado en video y se difundió en tiempo real.
La detención de elementos de la policía municipal confirma la participación directa de servidores públicos, lo que legalmente clasifica el crimen como desaparición forzada. Pese a que diversas fiscalías locales y federales intervinieron en el caso, sus esfuerzos no evitaron el trágico desenlace, debido a que los restos de la comunicadora fueron hallados en condiciones terribles un mes después de su secuestro.
¿Por qué las medidas de protección a periodistas son insuficientes?
El mecanismo federal de protección y la Comisión Estatal de Atención a Periodistas en Veracruz siguen siendo herramientas necesarias pero totalmente rebasadas. Leopoldo Maldonado, director regional de Artículo 19 para México y Centroamérica, advirtió en entrevista con Pamela Cerdeira que las instituciones de protección carecen de presupuesto, infraestructura y personal capacitado.
La raíz del problema radica en que el resguardo de los comunicadores no figura como una prioridad real en la agenda de los gobiernos estatales ni del federal, especialmente cuando se percibe a los reporteros críticos como adversarios políticos. Maldonado señaló que herramientas como chalecos antibalas, escoltas o cámaras de seguridad resultan inútiles a largo plazo si no se detiene a los perpetradores.
