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La política internacional vive un momento de incertidumbre absoluta tras el cambio de enfoque en Washington. La administración de Donald Trump no solo busca exportar una prioridad nacional, sino que pretende trasladar a otras capitales la idea de que los movimientos de extrema izquierda deben ser catalogados como terroristas, una definición que especialistas califican como una estrategia ideológica peligrosa.
El fin del orden institucional y los riesgos para México
Para la analista Brenda Estefan, este movimiento es una clara muestra de cómo la administración estadounidense ha dejado de lado los principios tradicionales de defensa de los derechos humanos y la democracia. “Ellos están buscando, en tanto mayor potencia del mundo, trasladar a otras capitales la idea de que los movimientos de extrema izquierda son terroristas, son peligrosos, hay que atenderlos, hay que cuidarlos”, señaló Estefan en entrevista con Luis Cárdenas.
Esta postura se suma a la reciente narrativa de Marco Rubio, quien ha calificado el orden internacional post-1945 como obsoleto. Según Estefan, esto nos acerca a una era de “desorden internacional” basado puramente en la fuerza: “Si no hay reglas, si no hay acuerdos mínimos entre países y esto es la ley de la selva, la ley del más fuerte, eso va en detrimento de los países de tamaño medio como el nuestro”.
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¿Ideología o inseguridad? El electorado latinoamericano
Aunque diversos analistas han observado un giro hacia la derecha en América Latina, Estefan aclara que el fenómeno no es tan profundamente ideológico como parece desde el exterior. El éxito electoral de figuras que prometen mano dura, mega prisiones y tolerancia cero responde, en realidad, a una prioridad urgente de la población: la seguridad ante la extorsión y el crimen organizado.
“La gente ve que la izquierda o no te está dando seguridad o no te está dando economía, y llega una propuesta populista de derecha con el apoyo de Washington. El riesgo es ese, que se confunda la necesidad de orden con un populismo de derecha que pueda traer consecuencias muy importantes en contra de los derechos adquiridos”, puntualizó la analista.
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La crisis en el Estrecho de Ormuz
Finalmente, el impacto de estas decisiones ya tiene repercusiones económicas tangibles. El caso de la tensión en el Estrecho de Ormuz, donde la administración Trump ha propuesto imponer aranceles de hasta el 20% a las navieras, ha generado un escenario de “doble amenaza” que afecta directamente el precio del petróleo y la gasolina. Este tipo de medidas, lejos de estabilizar la región, profundizan la inestabilidad en la política internacional.
