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En entrevista con Sheila Amador para MVS Noticias, Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y exnegociador del T-MEC, analizó el arranque formal de la primera revisión obligatoria del tratado.
Advirtió que, aunque la postura de Estados Unidos de condicionar la extensión del acuerdo no es ninguna novedad, México debe definir con firmeza sus líneas rojas frente a la administración de Donald Trump para no herir de muerte al instrumento comercial en aras de mitigar la incertidumbre.
El exnegociador coincidió con Marcelo Ebrard en que la negativa estadounidense de prorrogar automáticamente el acuerdo por 16 años ya estaba prevista, lo cual, sumado a los aranceles de seguridad nacional (sección 232) impuestos por EU, mantiene congeladas diversas decisiones de inversión.
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Líneas rojas en el sector automotriz
Guajardo alertó que México debe rechazar categóricamente exigencias inviables de contenido nacional exclusivo (como que el 37.5% de un auto deba fabricarse en EU) y, en su lugar, negociar sobre esquemas de zonas de salarios altos o de diferenciales arancelarios frente a terceros países.
El factor China y la trilateralidad
Subrayó que América del Norte debe construir una estrategia inteligente de sustitución de importaciones asiáticas, y recalcó que, a pesar de la actual fase de diálogos bilaterales, la alianza estratégica con Canadá es fundamental para asegurar que el tratado se mantenga estrictamente trilateral.
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La ventana política de Donald Trump hacia las intermedias
Ildefonso Guajardo explicó a MVS Noticias que el desarrollo de la revisión dependerá en gran medida del beneficio electoral que el presidente republicano busque de cara a las elecciones intermedias en Estados Unidos.
"Hay una ventana de oportunidad de aquí a noviembre... Una gran parte de los que han solicitado la renovación del acuerdo son electores que apoyan a Donald Trump, específicamente el sector agropecuario. Si él considera que puede llevarle buenas noticias a sus bases y flexibiliza sus demandas, podríamos desatorarlo pronto. De lo contrario, este diálogo se podría arrastrar hasta el 2028", estimó el especialista.
Asimismo, precisó que los "54 puntos" puestos inicialmente sobre la mesa por Washington no son modificaciones al tratado, sino reclamos acumulados por supuestos incumplimientos de México en sectores como el energético, particularmente en el trato preferencial a Pemex o las normas de combustibles.
Defensa del sector automotriz y el trato preferencial
Al abordar las presiones sobre la industria automotriz, el exsecretario de Economía recordó que propuestas como imponer cuotas de manufactura exclusiva para territorio estadounidense ya se habían desechado en el pasado por ser contrarias al libre comercio.
"Nosotros no aceptamos que la mitad de las partes integrales de un auto se hagan exclusivamente en Estados Unidos. Eso no existe en los tratados comerciales. Contra eso, en su momento pusimos la alternativa del Valor de Contenido Laboral (40% del auto en zonas con salarios superiores a $16 dólares la hora). Eso se puede revisar hacia arriba, pero el contenido nacional es una línea roja", advirtió.
En la actualidad, el Valor de Contenido Regional (VCR) está fijado en el 75% para América del Norte. Frente a la demanda de Washington de que un 37.5% de ese valor total sea obligatoriamente estadounidense, la postura técnica de la delegación mexicana debe centrarse en ajustar los porcentajes de mano de obra con salarios altos, protegiendo la proveeduría local.
Respecto a la posibilidad de que se apliquen aranceles bajo el nuevo marco, sugirió que la delegación mexicana debe exigir condiciones significativamente más competitivas que las que tienen socios fuera de la región como Japón, Corea o la Unión Europea.
"Si vamos a aceptar algo, que sea un 5% por ejemplo, porque el resto del mundo no está obligado a las estrictas reglas de origen del T-MEC y nosotros sí. Por ser socios estratégicos, el diferencial debe ser muy amplio", argumentó.
La ficha de juego frente a Asia y la alianza con Canadá
Finalmente, Guajardo destacó que el déficit comercial de Estados Unidos con México no debe ser medido con la misma vara que el de China, ya que el mercado mexicano consume cuatro veces más productos estadounidenses que el gigante asiático. Sin embargo, reconoció que la dependencia de componentes electrónicos del extranjero sigue siendo un reto compartido.
"Todavía hoy, entre el 66% y el 67% de las piezas electrónicas de un automóvil no se producen en América del Norte. Debemos tener una estrategia integral para sustituir inteligentemente esas importaciones, pero no va a ser de la noche a la mañana".
Concluyó enfatizando la urgencia de mantener una comunicación constante con el gobierno canadiense: "Le apuesto doble contra sencillo a que seguirá siendo un instrumento trilateral. Podrá ser una estrategia técnica de EU el dividirnos en la mesa, pero al final del día Canadá va a estar adentro".
