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Bajo el actual mandato federal la cifra de alcaldes asesinados se ha disparado, acumulando 11 casos en menos de dos años, una estadística que expertos califican como "gravísima" y alarmante para la democracia del país, advierte María Elena Morera, presidenta de Causa en Común.
El control criminal: el nuevo rostro del municipio
Morera advirtió que los grupos delictivos han adoptado una estrategia de captura sistemática de las administraciones locales. Según la activista, el objetivo de las organizaciones criminales es controlar los pilares de la economía municipal:
"El municipio es el lugar donde los criminales quieren decidir y deciden, en muchísimos de los casos desgraciadamente, quién va a ser el jefe de la Policía Local, a quién van a poner en obra pública, permisos, mercados, comercio, transporte y territorio. Para estos grupos criminales, controlar una alcaldía es controlar la puerta de entrada al Estado Mexicano".
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Este fenómeno no se limita a la violencia física. Morera destaca que existe una "disputa de rentas criminales con los presupuestos públicos", donde los ediles son forzados a cooperar bajo amenaza de muerte, lo que genera un clima de terror constante en la población y entre los funcionarios locales.
Oaxaca y el fracaso de la seguridad
El estado de Oaxaca se ha convertido en uno de los puntos más críticos del país, con tres presidentes municipales asesinados entre 2025 y 2026. Al respecto, Morera enfatizó la inacción de las autoridades estatales:
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"En el caso de Oaxaca, el gobernador Jara le da exactamente igual y sale a defenderse diciendo que no pidió protección, como si eso fuera lo importante. Lo importante es que los protejan, no si piden o no protección".
La urgencia de fiscalías potentes
Para frenar esta tendencia, el Estado Mexicano enfrenta el reto de fortalecer sus instituciones de justicia. De acuerdo con Causa en Común, mientras las fiscalías no logren desarticular las redes de complicidad y corrupción, la impunidad seguirá prevaleciendo en los casos de alcaldes asesinados.
"Mientras no tengamos fiscalías potentes que hagan investigaciones y que, por supuesto, se pueda distinguir entre un alcalde que no quiso entrarle y un alcalde que estaba metido en el crimen organizado, pues precisamente por eso se necesitan investigaciones potentes, pero además voluntad política", concluyó Morera.
