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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Carlos Arturo Martínez Negrete, especialista en derechos humanos y preservación del patrimonio, habló sobre las acusaciones de explotación laboral en la colaboración de Adidas y Someone Somewhere con artesanas de Puebla que bordaron playeras del Mundial.
El lanzamiento de una edición especial del jersey de la Selección Mexicana rumbo al Mundial ha desatado un intenso debate sobre las prácticas de producción y la presunta explotación de comunidades indígenas.
La prenda, desarrollada en colaboración entre la multinacional Adidas y la marca Someone Somewhere, expone una profunda brecha económica y una controversia sobre la apropiación cultural.
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El contraste económico: ¿Cuánto ganan las artesanas frente al precio del jersey?
La periodista expuso el contraste económico que detonó la polémica: "las artesanas de Naupan, Puebla [...] habrían recibido 36 pesos por hora por haber trabajado en esto [...] a cambio por un jersey que se está vendiendo entre 4,000 y 5,000 pesos".
Para profundizar en la noticia, el especialista en patrimonio cultural Carlos Arturo Martínez Negrete analizó el caso, señalando una evidente disparidad en la distribución de las ganancias. "Hay líderes que han referenciado que esta empresa ganó entre el 70 y el 80% de lo que se cobró, mientras a las artesanas se les pagó poco o menos de 30 pesos por hora", advirtió Martínez Negrete.
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De creadoras a obreras: La distorsión del bordado tradicional
Más allá del aspecto económico, el experto denunció una severa distorsión de las prácticas tradicionales de las comunidades. Las artesanas se vieron obligadas a cambiar su técnica de bordado para cumplir con un patrón industrial, perdiendo la esencia de su oficio. "No puedes estandarizar lo artesanal a lo industrial. La artesana dejó de ser una creadora para ser una obrera. No hay una colaboración horizontal", sentenció el especialista durante la entrevista.
Barreras fiscales y marketing extractivo
La situación también evidencia complejas barreras fiscales para las trabajadoras originarias. Debido a las dificultades de acceso al SAT y a internet en estas zonas, solo dos o tres artesanas pudieron facturar, convirtiendo a las demás en sus empleadas y fragmentando el pago colectivo.
En este sentido, Martínez Negrete fue contundente respecto al uso de la identidad indígena como herramienta publicitaria: "La visibilidad sin justicia puede convertirse en explotación con una muy buena fotografía comercial", y añadió que "el bordado no fue un adorno, fue un argumento comercial".
Omisión institucional y el antecedente de Adidas
El caso involucra una cadena de responsabilidades que abarca a la Casa de la Cultura, el gobierno estatal de Puebla, la Secretaría de Cultura, Indautor y la CNDH; instituciones que, según el análisis, no han garantizado los derechos de las creadoras.
Además, el especialista recordó los precedentes de la marca deportiva: "Adidas en 2025 tuvo un problema similar con la gente de Oaxaca por unas sandalias. Aquí Adidas no puede decir que no conocía los contextos culturales".
A pesar de existir una Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural, impulsada por figuras como la actual senadora Susana Harp, esta no se activó para defender a las artesanas de Puebla. "Es el ejemplo claro [...] de una violencia sistemática institucional de todas las autoridades", concluyó Martínez Negrete, cuestionando el silencio gubernamental ante un caso donde el patrimonio cultural terminó siendo absorbido por la factura social del Mundial.
¿Cómo apoyan a artesanas en México? La clave está en Someone Somewhere
Fátima Álvarez, directora de Impacto y cofundadora de la organización, compartió su visión: "Lo que hace falta en el sector son oportunidades comerciales para poder seguir preservando la tradición textil dentro de sus comunidades".
Durante 15 años, han colaborado con organizaciones artesanales en México, principalmente en el centro y sur sureste del país. Álvarez enfatizó la importancia de escuchar a los artesanos: "Hemos recorrido estas comunidades y escuchado a los artesanos y a las artesanas".
El objetivo es claro: prodigar oportunidades que aseguren un ingreso digno y motiven a las nuevas generaciones a aprender sobre las técnicas tradicionales. Fátima explicó que el proceso es meticuloso: "Se firman contratos y se empiezan muchos procesos de muestreos, estudios de tiempos y movimientos".
La colaboración entre Someone Somewhere y las artesanas no es algo que se logra de la noche a la mañana. Fátima concluyó diciendo que "lleva muchos meses de trabajo, mucha investigación profunda hasta poder llegar a una colaboración de gran magnitud".
