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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Marilú Rasso, Directora Ejecutiva de Espacio Mujeres habló sobre la maternidad, economía invisible y violencia en México.
La maternidad en México enfrenta una realidad de "economía invisible" donde las labores domésticas y de cuidado, realizadas mayoritariamente por mujeres, sostienen gran parte de la estructura productiva del país.
Según datos del INEGI compartidos por Marilú Rasso, directora de Espacio Mujeres, este trabajo no remunerado tiene un valor de 8 billones de pesos, una cifra que equivale a financiar más de 30 copas del mundo.
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A pesar de su impacto macroeconómico, estas tareas suelen ser socializadas como actividades "innatas" o "naturales", lo que impide su valoración política y económica.
Reconocen el peso del cuidado en el PIB
El valor de las tareas del hogar no solo es simbólico, sino que tiene un peso financiero determinante. Rasso explicó que el 23.9% del PIB nacional proviene de estos esfuerzos invisibles.
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"Más del 72% de este valor lo generan las mujeres", detalló la especialista, quien subrayó que sin esta labor, gran parte de la producción mundial y nacional no podría ejecutarse.
La comparativa financiera es drástica: el costo de estas labores podría cubrir el presupuesto de dos mundiales de fútbol como el de Qatar.
Sin embargo, al no ser cuantificado tradicionalmente, este esfuerzo no se traduce en ingresos directos para las madres ni en seguridad social.
Proponen un Sistema Nacional de Cuidados
Para combatir la precariedad de las madres y cuidadoras, organizaciones civiles impulsan la implementación de un Sistema Nacional de Cuidados basado en las "Tres R" propuestas por el Banco Interamericano de Desarrollo:
- Reconocimiento: Hacer visible el cuidado como un trabajo real y cuantificable que sostiene la vida de las personas y los países.
- Redistribución: Repartir las responsabilidades no solo entre hombres y mujeres, sino involucrar al Estado, las comunidades y las empresas.
- Revaloración: Otorgar un valor social, económico y político al tiempo dedicado a los demás para garantizar igualdad de oportunidades.
"La idea central es que el cuidado no recaiga casi exclusivamente en las mujeres", afirmó Rasso señalando que esta carga limita el desarrollo femenino en todas las áreas de la vida.
Denuncian la triple jornada laboral
El desequilibrio estructural obliga a muchas mujeres a enfrentar una "segunda o tercera jornada de trabajo". Incluso cuando logran insertarse en el mercado laboral formal, siguen siendo las principales responsables del hogar al salir de la oficina.
Muchas madres optan por el trabajo informal para tener flexibilidad y maniobrar con los cuidados de sus hijos. No obstante, esto conlleva la falta de prestaciones de ley, fondos de ahorro y seguro social, precarizando su futuro financiero.
"Estructuralmente, los horarios de las escuelas y de las empresas no coinciden", lamentó Rasso, haciendo referencia a los retos que implica el reciente anuncio de vacaciones escolares prolongadas para el ciclo 2026.
La especialista concluyó que es fundamental que la labor de cuidados sea vista como una responsabilidad colaborativa y no como una tarea impuesta por género, especialmente ante periodos de receso escolar que aumentan la carga en el hogar.
