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En entrevista con Sheila Amador para MVS Noticias, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), lanzó una dura crítica a la octava edición del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) recién ratificado por el Gobierno Federal y el sector empresarial, calificándolo como una política pública "ineficaz" que ignora la realidad de los 40 millones de mexicanos en situación vulnerable.
Para Cuauhtémoc Rivera, el diseño actual del Pacic adolece de un grave error de focalización demográfica. Al centralizar los esfuerzos de contención de precios en las grandes cadenas de autoservicio, el programa se vuelve inaccesible para los sectores vulnerables que requieren el apoyo.
"Esta canasta está dirigida a las familias más vulnerables, cerca de 39 millones de hogares en México... El Pacic pretende dar una despensa de 910 pesos de 24 productos. Ese paquete está dirigido fundamentalmente a las tiendas de supermercados. La gente a la que queremos ayudar no va a ir ahí... El Estado mexicano está emplazado a repensar con mayor talento qué debe de hacer", advirtió el dirigente de la ANPEC en los micrófonos de MVS Noticias.
La inviabilidad económica del salario mínimo ante la canasta alimentaria
Apoyándose en datos oficiales del INEGI, Rivera desglosó el déficit financiero que enfrentan millones de familias, donde el poder adquisitivo se encuentra rebasado por el encarecimiento de productos frescos como el tomate, el chile y la cebolla.
"Según INEGI, una persona para alimentarse en México en este momento debe gastar al menos 2,600 pesos al mes. Eso quiere decir que un hogar mexicano de cuatro personas necesita 10,400 pesos al mes. El salario mínimo está en 9,600 pesos... El salario mínimo está por debajo de lo que necesita una familia para alimentarse, sin considerar salud, educación o servicios".
Deterioro de la ingesta y deudas para comer: Las secuelas post-COVID
La ANPEC alertó que el estancamiento de estas políticas asistenciales ha provocado una precarización alimentaria con graves implicaciones en la salud pública, obligando a los consumidores a realizar ajustes drásticos en su dieta cotidiana.
"Se está precarizando la ingesta diaria de millones de hogares. Se cancela comprar proteína cárnica o de mar; se come menos lo que se debiera y se come lo que se puede... Esta factura inflacionaria en materia alimenticia es la secuela más dura y dolorosa que nos dejó la pandemia".
El panorama se complica aún más por la proliferación de agentes financieros informales que explotan la urgencia de las familias al cierre de quincena.
"Hemos detectado que uno de cada tres mexicanos está resolviendo el tema de los alimentos sobre base de deuda... Están apareciendo nuevos agentes, nuevos usureros de corto plazo que te dan 1,000 pesos rapidito, pero te esquiman. Se está consumiendo a base de pasivos porque la gente no halla cómo resolver esto".
Finalmente, el líder de los pequeños comerciantes urgió a la autoridad a descentralizar las mesas de negociación y diseñar canastas regionales adaptadas a los hábitos locales, distribuidas a través del comercio popular.
"Necesitamos definir de qué canasta básica estamos hablando, cuántas regiones de consumo hay y comercializarlo a través de los canales populares. Hay mucho por hacer abatiendo intermediarismos en las cadenas de suministro y no estar haciendo anuncios de programas para fines discursivos que en los hechos no son una solución", concluyó.
