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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Daniel Villaman, periodista de la revista Espejo en Sinaloa, explicó los efectos de la violencia en Sinaloa en los menores de edad.
Villamán presentó un revelador fanzine de la Revista Espejo. Este proyecto de investigación expone cómo la violencia y el narcotráfico en Culiacán, Sinaloa, moldean la vida, las rutinas y la salud mental de los menores.
El ejercicio cuantitativo se basó en 136 encuestas aplicadas a estudiantes de escuelas primarias, revelando un dato alarmante: casi el 70% de las niñas y niños identifica a la violencia como su principal fuente de miedo o incomodidad.
Testimonios de las infancias: Cuando la calle deja de ser un juego
Villamán explicó que los niños perciben su entorno de manera muy aguda, manifestando niveles de estrés considerables e incluso desarrollando "rituales" de seguridad para sentirse protegidos al salir a la calle.
Las voces plasmadas en el documento, acompañadas por dibujos de soldados armados y camiones del ejército, reflejan una grave pérdida de la libertad. Entre las citas más impactantes leídas en cabina destacan:
- "Una combi blanca polarizada... los balazos en la noche." — Óscar Alberto, 11 años.
- "Que me roben o le pase algo a mis papás." — Tadeo, 12 años.
- "En la noche si salgo me da un poco de miedo por las balaceras." — Sofía, 11 años.
- "Tantos policías me pone incómoda... y me da miedo que quieran parar a alguien o pase algo de violencia y que mi mamá y yo quedemos en medio." — Isa Nicole, 11 años.
Violencia de género: El temor a ser miradas en la vía pública
El estudio también aborda la problemática desde una urgente perspectiva de género. Villamán compartió el doloroso caso de una alumna de 11 años que evita usar la ropa que le gusta por el miedo a las miradas de los hombres. Este escenario fue respaldado por el testimonio de Camila, de 12 años, quien expresó: "Cuando pasan gente, hombres, y me miran mucho".
Finalmente, la normalización del conflicto ha permeado hasta en los sueños de los menores. Mientras algunos niños anhelan ser futbolistas o arquitectos, un menor afirmó querer ser infante de Marina con un objetivo específico: "para defender su país de la fuerza de narco". Un término que, como concluyó la mesa de análisis, jamás debería figurar en el vocabulario de un niño.
