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En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Arturo Ávila, diputado de Morena y Alfredo Chávez, coordinador de los diputados del PAN de Chihuahua, hablaron sobre que Morena anuncia movilización en Chihuahua y busca desaforar a la gobernadora Maru Campos.
El diputado de Morena, Arturo Ávila, y el coordinador panista, Alfredo Chávez, debatieron sobre la próxima marcha en Chihuahua. Ávila confirmó que el movimiento guinda no solo busca una movilización masiva, sino que impulsará un juicio político y el desafuero de la gobernadora Maru Campos. Las acusaciones se centran en una presunta violación a la soberanía nacional y a la Ley de Seguridad Nacional, señalando que la mandataria permitió la operación ilegal de agentes extranjeros en territorio estatal.
¿Por qué Morena busca el desafuero de Maru Campos?
La narrativa de Morena sostiene que existen pruebas contundentes, calificadas como "confesiones de parte", sobre la irrupción de agentes externos en la entidad. Arturo Ávila fue tajante al señalar la responsabilidad jurídica de la gobernadora:
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"La gobernadora no solamente tiene responsabilidad política, tiene responsabilidad jurídica. ¿Hay pruebas? Todas. Las confesiones de parte, nomás falta que actúe la fiscalía. Violaron la soberanía nacional y violaron la Ley de Seguridad Nacional. Tú no puedes, por voluntad propia, ir a China a traerte agentes extranjeros... y simular que vas a combatir al narcotráfico".
Según el diputado federal, estas acciones colocan a Chihuahua en una posición crítica de seguridad, vinculando incluso la situación con figuras polémicas como García Cabeza de Vaca. Por ello, la marcha en Chihuahua se presenta como el preámbulo social para exigir justicia.
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La respuesta del PAN: "Pirotecnia política" y cifras falsas
Por su parte, Alfredo Chávez desestimó las acusaciones y la capacidad de convocatoria de Morena. El coordinador de los diputados del PAN en el estado aseguró que las cifras de asistencia planteadas por la oposición son logísticamente imposibles y que el movimiento es una cortina de humo para proteger al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
"Morena quiere hacer una pirotecnia política porque no sabe qué hacer con Rocha Moya. No hay un solo delito que le haya imputado la fiscalía a la gobernadora. Esta narrativa me parece muy agresiva y lo que no vamos a permitir los chihuahuenses es que se vengan a querer imponer narrativas".
Chávez también cuestionó la tipificación del delito de traición a la patria, argumentando que no existe un "enemigo externo" y que la cooperación internacional con Estados Unidos, principal socio comercial, no puede criminalizarse de esa manera.
Expectativas y logística de la marcha en Chihuahua
El debate también se centró en si la movilización contará con ciudadanos libres o "acarreados". Mientras Ávila instó a los medios a entrevistar a los asistentes para comprobar su legitimidad, Chávez denunció presuntas cuotas impuestas a militantes de Morena.
Ávila expresó su deseo de una asistencia masiva:
"Ojalá y sean 200,000, ojalá y sea la mayoría de la población... es una enorme oportunidad para mostrarle al gobierno de Maru Campos una realidad que muchos no quieren que se vea: que están hartos de un gobierno que está entregando pésimos resultados".
Sin embargo, el panista Chávez replicó que el espacio físico en los foros de la capital apenas permite 60,000 personas, calificando los números de Morena como "comedia". Lo que es un hecho es que la marcha en Chihuahua marcará un punto de inflexión en la relación entre el gobierno estatal y el bloque oficialista federal, elevando el tono de la disputa política de cara a los próximos procesos electorales.
