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En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Humberto Guerrero, alto comisionado de la ONU, habló sobre que, alto comisionado de la ONU se reúne en México con víctimas de violencia y colectivos de desaparecidos.
En un encuentro decisivo para los derechos humanos, la oficina de la ONU en México recibió de primera mano las exigencias de colectivos de búsqueda y organizaciones civiles. Humberto Guerrero, enlace de alto nivel, detalló que la visita del Alto Comisionado, Volker Türk, ocurre en un contexto de profunda desconfianza hacia las acciones oficiales, subrayando que la presencia de la ONU en México debe servir para romper el ciclo de impunidad que impera en el país.
Las tres expectativas frente al Alto Comisionado
Humberto Guerrero explicó que se plantearon ejes fundamentales para que la intervención del organismo internacional no se quede en la superficie. Según el especialista, la ONU en México debe ir más allá de la asistencia técnica tradicional:
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"Planteamos como expectativa que la oficina del Alto Comisionado muestre su apoyo al informe del Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas y que pueda ayudar a allanar el camino justo a llegar a esa asistencia técnica especializada".
Asimismo, advirtió que las reformas legales y los nuevos protocolos presentados por el gobierno federal son insuficientes si no tocan la raíz del problema. Guerrero fue enfático al señalar que existen casos que la administración actual no ha logrado procesar con herramientas administrativas:
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"Cuando decimos los casos más complejos nos referimos justo a esos casos que están vinculados al reclutamiento de menores, a la trata de personas y la desaparición de mujeres jóvenes; que son casos que no se resuelven con el tipo de herramientas que ha estado planteando el gobierno".
El vacío en el diálogo oficial
Uno de los puntos más críticos revelados en la reunión fue la falta de comunicación efectiva entre las autoridades y las familias de las víctimas. Al ser cuestionado sobre si existe una relación fluida con el Estado, la respuesta hacia el representante de la ONU en México fue negativa.
"Él fue muy enfático en preguntar si existía un diálogo genuino y periódico con las organizaciones, y la respuesta fue contundente: no existe ese diálogo".
La trampa de la "asistencia técnica"
Para Guerrero, el riesgo principal es que el gobierno acepte la ayuda internacional únicamente de forma "formalista" o simulada. Recordó que, en experiencias previas como el caso Ayotzinapa, la independencia de los organismos se ve amenazada cuando las investigaciones alcanzan a sectores de poder. La (ONU en México) debe, por tanto, garantizar autonomía total en sus procesos de observación.
"Si el gobierno mexicano acepta la asistencia técnica, pero no está dispuesto a permitir el trabajo independiente, difícilmente vamos a lograr avanzar... Más bien hay que pasar a medidas más duras sobre una política de persecución penal de aquellas desapariciones asociadas a los cárteles y la colusión con las autoridades".
Finalmente, la sociedad civil espera que la intervención de la ONU en México no se limite a capacitaciones o revisión de manuales que ya existen, sino que presione por resultados tangibles en la identificación de personas y el desmantelamiento de las redes de complicidad que sostienen la violencia en el país.
