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En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Adriana Gómez, integrante de Morras contra la Violencia Institucional, habló sobre dos feminicidios de alumnas de la UAEM en una semana sacuden a Morelos.
La comunidad universitaria del estado se encuentra en un punto de quiebre. Tras el hallazgo sin vida de dos alumnas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) en una sola semana, el sentimiento de desprotección ha escalado a una movilización sin precedentes. La falta de protocolos efectivos y la omisión de las autoridades han agravado la percepción de inseguridad, convirtiendo los espacios académicos en zonas de riesgo. En este contexto, la exigencia de justicia por los recientes feminicidios en Morelos se ha transformado en un plantón permanente que busca respuestas concretas de la rectoría.
"Nos quedamos sin garantías": La voz de las estudiantes
Adriana Gómez denunció la postura de las autoridades universitarias frente a la tragedia. Según Gómez, la respuesta oficial se ha limitado a señalar que la violencia es un fenómeno externo que supera sus capacidades.
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"La respuesta que hemos recibido... es que es una crisis de inseguridad y de violencia que no está en sus manos. A nosotros esto nos deja de nuevo con mucha incertidumbre y con la sensación de que quienes habitamos la Universidad del Estado de Morelos nos quedamos sin ninguna garantía de poder formarnos en esos espacios de forma segura".
La activista enfatizó que la indignación no solo nace de las muertes de Kimberly y Karol, sino de un clima de violencia sistémica que incluye intentos de secuestro y asaltos dentro de las instalaciones, advertencias que, asegura, fueron ignoradas.
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Un historial de impunidad en la UAEM
La crisis actual no es un evento aislado. Gómez recordó casos emblemáticos que siguen sin resolverse, como la desaparición de Viridiana en 2012, subrayando que la violencia ha tocado a todos los niveles de la institución, desde estudiantes hasta investigadores.
La exigencia de la comunidad no se limita a la destitución de la rectora Viridiana León, sino a un cambio estructural en cómo se gestiona la seguridad y la búsqueda de personas desaparecidas vinculadas a la universidad. El colectivo señala una preocupante falta de coordinación con las familias y la fiscalía para lograr localizaciones prontas.
Protocolos deficientes y agresores protegidos
Uno de los puntos más críticos señalados por el colectivo es la simulación en la aplicación de medidas de protección. A pesar de que existen leyes que obligan a las universidades a implementar botones de pánico y capacitaciones, en la UAEM estas acciones se perciben como esfuerzos aislados o "sugerencias amables" sin carácter vinculante.
"Necesitamos sanciones claras para los agresores de nuestra universidad, cosa que no tenemos porque esta institución reubica a quienes son agresores... cuando ya son impresentables en un espacio, se les mueve a otro, dejando incluso en situaciones más vulnerables a las compañeras".
El origen del peligro: la comunidad interna
Un dato alarmante revelado por Gómez es la procedencia de los victimarios en los casos recientes. La violencia no viene solo de fuera; convive en las aulas y pasillos de la máxima casa de estudios del estado.
"Les recuerdo no solamente que las víctimas eran universitarias, sino también que sus feminicidas eran parte de la comunidad de la UAEM, y creo que eso nos debe de hablar de la crisis importante que existe".
Hacia una organización estudiantil sólida
Pese al miedo, el movimiento ha generado una red de solidaridad entre vecinos, docentes y alumnos en sedes como Chamilpa, Belenes, Cuautla y Mazatepec. La meta es clara: no permitir que más nombres se sumen a la lista de feminicidios en Morelos. La organización estudiantil se presenta hoy como la única herramienta para rescatar a la universidad del abandono institucional y garantizar que ninguna joven más desaparezca sin que existan consecuencias o mecanismos de búsqueda inmediata para frenar los feminicidios en Morelos.
