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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Luis Manuel López, periodista independiente en Tabasco, habló sobre por qué se expande derrame de petróleo desde Pajapan, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco.
Un masivo derrame de petróleo originado en altamar ha teñido de negro las costas del sureste mexicano, afectando gravemente a los estados de Veracruz y Tabasco. A unas semanas del inicio de la Cuaresma, la "mancha negra" amenaza el turismo, la economía local y los delicados ecosistemas marinos de la región.
López detalló la magnitud de esta crisis ambiental, la cual comenzó a reportarse con la llegada de chapopote desde el pasado 1 de marzo. Las cifras revelan un panorama alarmante: 16 poblaciones costeras impactadas a lo largo de 170 kilómetros.
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Posibles daños a 17 zonas de arrecifes
Una mancha de petróleo de 37 kilómetros frente a Campeche, captada vía satélite el 20 de febrero, que parece estar dispersándose hacia Tabasco y Veracruz.
"Nos referimos a la Mancha Negra que ya arruina playas, lagunas, el turismo... son 16 poblaciones costeras a lo largo de 170 kilómetros en ambos estados que están siendo impactados", señaló López.
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Fauna muerta y parálisis económica
El impacto ecológico ya es visible y documentado. En el estado de Veracruz, se ha reportado la muerte de tortugas cerca de la zona de arrecifes, así como el hallazgo de un manatí sin vida en Coatzacoalcos. Del lado de Tabasco, se han documentado cardúmenes atrapados y muriendo en las pozas a la orilla de la costa.
Para el sector pesquero, la situación es crítica. La actividad está completamente paralizada desde el sur de Veracruz hasta Tabasco, con motores, embarcaciones y redes de pesca severamente dañados. Mientras tanto, cuadrillas de empresas privadas recogen el crudo para Pemex.
"Las autoridades del municipio de Cárdenas en coordinación con Pemex, lo único que están haciendo es haciéndoles llegar despensas a estas personas porque se quedaron sin el sustento de la pesca", destacó el periodista, contrastando la magnitud del desastre con la respuesta institucional.
En zonas como Sánchez Magallanes, conocida como la cuna del ostión, los pobladores siguen comercializando su producto asegurando que ciertas producciones están a salvo, aunque la desconfianza del consumidor está latente.
Un desastre con historial y riesgos a largo plazo
Este no es un incidente aislado. López recordó que en el último año del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ocurrió un derrame de dimensiones similares en la misma zona.
"Afirmaban los pescadores que se podía caminar encima de la chapopotera en altamar... y pues quedó en nada prácticamente, no pasó nada", denunció López.
Apenas el año pasado, otro incidente en el municipio de Paraíso fue remediado superficialmente por la paraestatal con la entrega de redes y gasolina para calmar a los afectados.
A largo plazo, las perspectivas ambientales y de salud pública son sombrías. Los químicos utilizados como remediación provocan que las manchas de chapopote se hundan en el fondo del mar. Esta práctica, advierte el periodista, impacta directamente los bancos ostrícolas, contamina los manglares y abre la puerta a futuras "enfermedades por el consumo de las especies nativas"
