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En entrevista con Juan Manuel Jiménez, para MVS Noticias, platicamos con Vanessa Romero, abogada y analista política, sobre el Plan B de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum. La analista sugirió que esta segunda iniciativa no es un recurso de emergencia, sino que siempre fue el plan real, utilizando la primera propuesta, más radical, para "planchar el camino" ante los aliados.
Una estrategia de "planchado" político
Romero señaló que le cuesta trabajo pensar que la presidenta imaginara su primera propuesta como algo negociable o "potable" para sus aliados. Para la analista, enviar un primer plan "salvaje" y "revolucionario" permitió que el actual Plan B de la reforma electoral pareciera más aceptable, a pesar de que ambos comparten un mismo corazón: la reestructuración económica del Estado y el estrechamiento de márgenes financieros.
Foto: Cuartoscuro
Un elemento que refuerza esta sospecha es la inmediatez de la nueva propuesta. Mientras que la comisión presidencial tardó ocho meses en preparar el primer borrador, el segundo apareció en apenas dos días. Romero destacó como "pista" clave que la revocación de mandato fuera excluida del primer texto para ser incluida hasta ahora, a pesar de ser un interés conocido de la mandataria.
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El "harakiri" de los congresos locales
La aprobación de esta iniciativa requerirá "toneladas de disciplina partidista", no solo en el Congreso de la Unión, sino en al menos 17 estados. Esto representa un reto inédito, ya que el núcleo del Plan B de la reforma electoral recae en la reducción de límites presupuestales de los congresos locales y la disminución de funcionarios estatales.
Vanessa Romero calificó este movimiento como un auténtico "harakiri" para los cuadros de Morena, el PT y el Verde en las entidades federativas. A diferencia de la reforma judicial, donde la disciplina no redundaba en un perjuicio directo para quienes votaban, en este caso los legisladores locales deberán aprobar medidas que afectan directamente su propio margen de operación y recursos.
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El riesgo de la revocación de mandato en 2027
Respecto a la inclusión de la revocación de mandato en 2027, la analista coincidió con las preocupaciones de algunos sectores aliados al considerarlo una "muy mala idea". Argumentó que este mecanismo existe para que la ciudadanía pueda abreviar gobiernos con los que no está conforme, y no hay necesidad de poner a la presidenta en un riesgo innecesario dada su alta aprobación actual.
Foto: Cuartoscuro
A diferencia del proceso de 2022 con López Obrador, donde solo participó el 17.77 por ciento de la población, en las elecciones intermedias de 2027 se espera una participación cercana al 50 por ciento. Estos números implican que cualquier resultado sería vinculante, por lo que la decisión de someterse al voto popular debe tomarse con extrema seriedad dentro del marco del Plan B de la reforma electoral, según concluyó en el espacio de Juan Manuel Jiménez en MVS Noticias.
