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En entrevista para MVS Noticias con Luis Cárdenas, Brenda Estefan, analista de temas internacionales, habló sobre Estados Unidos captura a Maduro y administrará Venezuela.
La captura de Maduro marca un punto de quiebre en la política regional y en la estrategia internacional de Estados Unidos, afirmó Brenda Estefan. De acuerdo con la especialista, la operación estadounidense no fue improvisada y responde a una visión de poder que busca reordenar el hemisferio occidental bajo una lógica de realismo político impulsada por Donald Trump.
Las claves del interés estratégico de Estados Unidos en Venezuela
Estefan explicó que la acción militar se pospuso por factores climáticos, aunque la decisión ya estaba tomada desde finales de diciembre. “Trump quería hacerlo antes, hubo una ola de mal clima que retrasó la operación, pero sabíamos que iban a entrar”, señaló. Incluso, detalló que existía una labor de inteligencia profunda: “Había agentes infiltrados que informaban qué comía, qué vestía, y se hizo una réplica de la casa de Maduro para ensayar la detención”.
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Según la analista, uno de los aspectos más llamativos de la captura de Maduro fue la ausencia de resistencia militar. “No hubo oposición de las fuerzas armadas; hay indicios de que pudo haber una negociación. Para Washington, es una operación que salió bien”, afirmó. Este elemento refuerza la idea de que el operativo contó con acuerdos previos dentro de la estructura de poder venezolana.
Captura de Maduro y petróleo
El impacto internacional de la captura de Maduro es mayúsculo, subrayó Estefan, debido al peso geopolítico de Venezuela. “Estamos hablando de un país con alianzas con Rusia, China e Irán, y con reservas petroleras incluso mayores que las de Arabia Saudita”, apuntó. En este contexto, la especialista recordó que el petróleo venezolano, aunque exporta menos barriles que México, vende la mayor parte a China a precios muy bajos, lo que también explica el interés estratégico de Estados Unidos.
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Estefan advirtió que la salida de Maduro no implica necesariamente el fin del sistema que lo sostuvo. “Se fue el dictador, pero no la dictadura”, dijo, al señalar que la visión de Trump no es impulsar de inmediato una transición democrática, sino “manejar la cúpula de poder desde una lógica de realismo”. Citó además un reporte del New York Times que indica que en Washington se decidió que Delcy Rodríguez sería la interlocutora clave tras la captura de Maduro.
Captura de Maduro: sin garantías de transición democrática en Venezuela
La analista puntualizó que Delcy Rodríguez no ha sido nombrada formalmente presidenta, sino una figura pragmática para estabilizar el país. “No le dan el rango de presidenta, pero sí de interlocutora. No hay garantías de nada en este momento”, explicó. A su juicio, el cambio de discurso de Rodríguez —al pasar de defender a Maduro a hablar de paz— no significa necesariamente que exista una transición democrática en marcha.
Estefan también hizo énfasis en el contexto histórico y social de Venezuela. “No podemos olvidar el daño que hizo el chavismo: tortura, violaciones a derechos humanos”, afirmó. En ese sentido, criticó la narrativa que presenta a Maduro como víctima tras su detención: “Maduro se victimiza, dejando de lado el dolor de un pueblo y todas las violaciones que él mismo cometió”.
Finalmente, la especialista subrayó que la intervención estadounidense no cuenta con un respaldo claro del derecho internacional. “Hacer una intervención militar es en defensa propia o por acuerdo de la ONU, y aquí no hay ninguno”, sostuvo. Para Estefan, el mensaje también va dirigido a Moscú y Pekín: “Es claro para Rusia y China que no les conviene perder un aliado en América Latina”. Así, concluyó que la captura de Maduro abre un escenario incierto, con profundas implicaciones para Venezuela y para el equilibrio de poder en la región.
