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En entrevista con Ana Francisca Vega para MVS Noticias, el periodista y activista Luis Carlos Díaz analizó los claroscuros de la transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, donde amplios sectores de la población siguen vulnerables ante el nuevo mando encabezado por Delcy Rodríguez.
La estrategia de EE.UU.: Humillación y desmontaje del aparato represivo
De acuerdo con el periodista, la estrategia de Estados Unidos no es únicamente diplomática, sino también psicológica. El objetivo, explicó, es generar “ruido” dentro de las propias bases del chavismo al evidenciar que el gobierno se ha visto obligado a acatar lineamientos externos.
En ese contexto, se habría instruido a figuras clave del oficialismo, como Delcy Rodríguez, a comenzar a desmontar el aparato represivo.
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Al mismo tiempo, tras años de un discurso abiertamente antiimperialista, el régimen ha impulsado una reforma a la ley de hidrocarburos para permitir el ingreso de empresas extranjeras bajo nuevas condiciones.
Díaz añadió que, en contraste, líderes de la oposición como María Corina Machado conservan un alto valor democrático y legitimidad social, aun cuando todavía no cuenten con control institucional.
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Presos políticos: Liberaciones estratégicas y crisis de salud
A pesar de las señales de apertura, Luis Carlos Díaz advirtió que las liberaciones de presos políticos no representan un gesto de buena voluntad, sino una respuesta directa a la presión internacional. Explicó que estas excarcelaciones se realizan de forma calculada para minimizar su impacto visual y mediático.
Hasta ahora se han confirmado 172 liberaciones de un universo superior a mil presos políticos, una cifra que sigue siendo marginal frente a la magnitud del problema. Además, las autoridades han optado por una táctica de dispersión: los detenidos son liberados en centros comerciales o plazas alejadas de las cárceles, lo que evita imágenes simbólicas de “puertas abiertas” y dificulta el contacto con la prensa.
Díaz también subrayó que sectores clave permanecen excluidos. Ningún preso político militar ha sido liberado y muy pocas mujeres han recibido este beneficio. A esto se suma una grave emergencia sanitaria, con más de 80 personas en condiciones críticas de salud. Incluso, recientemente un detenido murió bajo custodia y su cuerpo fue entregado a la familia sin mayores explicaciones.
El silencio de México frente a otros actores internacionales
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue la crítica de Luis Carlos Díaz a la política exterior de México, Colombia y España, en contraste con la postura asumida por otros países de la región. El periodista señaló que México tiene al menos tres ciudadanos presos por motivos políticos en Venezuela, entre ellos los hermanos Orellana, y lamentó que el gobierno mexicano no haya elevado la voz con la misma fuerza que otras naciones.
Díaz comparó esta actitud con la de Argentina, que ha logrado la liberación de más de cinco de sus ciudadanos —incluido un trabajador de su embajada— gracias a una presión diplomática más firme. En el caso de México, dijo, “no se ha hablado alto y claro por sus presos”.
En contraste, destacó que en Estados Unidos existe un consenso bipartidista, tanto de demócratas como de republicanos, que presiona activamente por la liberación de los detenidos en Venezuela, lo que ha generado mayor incidencia internacional.
La economía venezolana muestra un rostro dual. Por un lado, la inyección de divisas derivada del mercado petrolero bajo supervisión de Estados Unidos ha logrado cierta estabilidad tanto en el tipo de cambio oficial como en el dólar paralelo, lo que abre la puerta a nuevas inversiones. Sin embargo, para el ciudadano de a pie la realidad sigue siendo devastadora.
Represión y extorsión: el control del celular
El aparato represivo, agregó Díaz, sigue operando a través de tácticas de extorsión cotidiana. Denunció que las fuerzas de seguridad utilizan las revisiones de teléfonos celulares como un “permiso abierto” para obtener dinero de la población.
La práctica es recurrente: ciudadanos son detenidos de manera arbitraria para revisar sus conversaciones de WhatsApp. Si encuentran contenido político, como un meme de María Corina Machado o incluso de Donald Trump, eso puede ser motivo de retención policial hasta que la familia pague un rescate. En el último mes, se documentaron 34 nuevas detenciones, aunque también se lograron 20 liberaciones, entre ellas las de 14 periodistas.
A pesar de este panorama, Díaz subrayó que la movilización social no se ha detenido. El pasado 23 de enero, estudiantes de 10 universidades salieron a las calles, algo que no ocurría desde hacía más de un año. Para el periodista, este hecho demuestra que la sociedad civil sigue “activada y movilizada” frente a una dictadura que intenta proyectar normalidad ante la comunidad internacional.
