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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Jorge Faibre, titular de MVS Noticias en Veracruz, habló sobre el asesinato del periodista, Carlos Castro.
El crimen periodístico vuelve a sacudir a Veracruz. El reportero Carlos Castro fue asesinado el 8 de enero en Poza Rica, y la tragedia no se detiene ahí.
Dos días después, su novia Wendy Aranza y su amiga Karime Monserrat desaparecieron en el mismo lugar. La comunidad y el gremio periodístico están, comprensiblemente, indignados. "Es un tema que exige justicia. La indignación en Poza Rica es palpable", expresó Jorge, un colega de la zona.
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Mientras se realizaban los funerales de Castro, la preocupación creció con la noticia de las dos jóvenes desaparecidas. Desde entonces, se activaron fichas de búsqueda, pero aún no hay respuestas.
La Comisión Nacional de Búsqueda está al tanto, pero las circunstancias generan desconfianza. "La gente de la Comisión llegó sin un plan de trabajo claro. Eso provoca molestia en el gremio", comentó Jorge.
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¿Cuál es la situación en Veracruz tras amenazas a periodistas?
El ambiente en Poza Rica es tenso. Se reportan al menos 25 expedientes abiertos por amenazas a periodistas. En la actualidad, 89 reporteros veracruzanos están bajo algún esquema de protección, aunque muchos consideran que estas medidas no son suficientes. "El mecanismo de protección no ha funcionado adecuadamente. Los chats de seguridad son filtrados, lo que pone en riesgo a nuestros compañeros", agregó.
En la última reunión del gremio, surgió una idea preocupante: crear chats más exclusivos entre los periodistas, dado que la protección institucional parece fallar.
La exigencia de seguridad es un clamor entre quienes se arriesgan a cubrir la nota roja en un entorno tan hostil. "No hay garantías para ejercer el periodismo. Nos estamos protegiendo entre nosotros porque no contamos con el respaldo necesario", declaró Jorge.
El caso de Carlos Castro y la situación de los periodistas en Veracruz no son únicos. La violencia contra la prensa ha aumentado y la falta de acción eficaz por parte de las autoridades está causando estragos en la seguridad de quienes han dedicado su vida a informar.
La comunidad pide a gritos una solución contundente. Los sucesos recientes en Poza Rica son un claro recordatorio de las luchas que enfrenta la prensa en México. La búsqueda de justicia por Carlos Castro y de Wendy y Karime continúa.
La sociedad espera que estas tragedias no queden impunes, porque cada voz silenciada representa una derrota para la libertad de expresión.
