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En entrevista para MVS Noticias con Sheila Amador en ausencia de Luis Cárdenas, Alberto Guerrero, titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, habló sobre el balance de seguridad en Michoacán 2025.
Seguridad en Michoacán: Plan 2025 repite errores del pasado
La seguridad en Michoacán enfrenta en 2025 un escenario complejo marcado por la repetición de estrategias fallidas, falta de diagnóstico integral y una débil reestructuración institucional, advirtió Alberto Guerrero.
El especialista reconoció que el llamado Plan Michoacán parte de una intención legítima de pacificar una entidad históricamente convulsa, pero subrayó que no representa una solución de fondo. “No vamos a negar las buenas intenciones quizás de pacificar un territorio que históricamente ha sido convulso. Son crisis cíclicas: 2006, 2014, 2015 y ahora 2025”, explicó.
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Guerrero señaló que uno de los principales problemas del plan es que repite variables de estrategias anteriores sin una reestructuración profunda del Estado. “No solamente es tener presencia policial o programas sociales; se requiere una reestructuración total de las instituciones de seguridad, de justicia y del propio gobierno estatal”, afirmó. Si bien la presencia del Ejército y de fuerzas federales puede generar un efecto disuasivo, insistió en que eso no sustituye la reforma institucional.
Desde su perspectiva, el actual enfoque en la seguridad en Michoacán está limitado geográficamente. “Este plan Michoacán, a mi juicio, es más un plan Uruapan”, sostuvo, al advertir que deja fuera regiones clave como Tierra Caliente, el Oriente michoacano, la zona costera de Lázaro Cárdenas, así como las áreas colindantes con Jalisco y Guanajuato. Incluso Morelia, dijo, “ya no está exenta de la entrada del crimen organizado”.
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Seguridad en Michoacán sigue en riesgo por problemas de coordinación
Otro punto crítico es la falta de atención a los delitos del fuero común, que son los que más impactan en la vida diaria de la población. “No se atienden los delitos que le duelen a la gente, y eso es un atenuante bastante severo”, señaló. A su juicio, el plan se enfoca más en acciones de “escaparate” que en resolver los problemas cotidianos de inseguridad.
Guerrero también alertó sobre prácticas irregulares dentro de las instituciones de seguridad del estado. Denunció que trabajadores administrativos de la Secretaría de Seguridad Pública estarían siendo obligados a salir a patrullar sin capacitación. “Les dicen: ponte el uniforme y salte a las calles. Lo más lógico sería que los mandaran al curso de formación inicial homologado”, explicó, al advertir que esto podría constituir delitos como usurpación de funciones y violaciones a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Estas prácticas, advirtió, no solo ponen en riesgo a los propios trabajadores, sino también a la población. “Se pone en peligro a quienes salen a la calle sin experiencia y, en todo caso, a la ciudadanía”, afirmó, cuestionando hasta dónde el plan realmente busca atacar el problema de raíz.
En varias regiones, añadió, la autoridad simplemente no llega. “Hay localidades de Morelia donde no llega ni la autoridad municipal ni la estatal”, dijo, y puso como ejemplo Apatzingán y comunidades productoras de limón, donde los agricultores ya asumen como normal el pago de extorsiones al crimen organizado. “El productor termina perdiendo o regalando la mercancía para no malbaratarla”, lamentó.
Guerrero también subrayó la dimensión política del problema. Aseguró que en Michoacán existe una disputa interna entre distintos grupos de poder que impacta directamente en la gobernabilidad y la seguridad en Michoacán. “Hay una guerra interna entre grupos políticos, y eso también se refleja en las instituciones”, indicó, al tiempo que recordó los recientes episodios de violencia en regiones como Tierra Caliente y la costa michoacana.
Finalmente, el especialista concluyó que Michoacán debe entenderse como “varios Michoacanes”, con dinámicas criminales distintas que requieren diagnósticos específicos. “Siempre presenta situaciones convulsas que no se atienden de raíz”, advirtió, al insistir en que sin reformas estructurales, el panorama de la seguridad en Michoacán difícilmente cambiará a corto plazo.
