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En entrevista con Pamela Cerdeira, para MVS Noticias, Fausto Pretelin, internacionalista y colaborador de MVS, explicó el acoso de Trump a jueces de la Corte Penal Internacional.
Este mes, el presidente de Estados Unidos ha estrechado el cerco sobre aquellos que investigan crímenes de guerra, afectando no solo a su nación, sino a la legitimidad del derecho internacional. "Estamos viendo un Donald Trump totalmente desdibujado, un presidente que se burla de Dinamarca, que justifica sus sanciones como un medio de control", indicó.
Trump ha desatado un torbellino al sancionar a magistrados de la CPI, limitando su acceso a servicios bancarios mundiales y plataformas como Amazon. "Las sanciones no diferencian entre un terrorista y un juez, es un acoso que afecta la justicia internacional", añadió Pretelín.
Esta situación destaca las tensiones actuales entre el derecho internacional y las políticas unilaterales estadounidenses. Sin embargo, el contexto es más complejo.
Los comentarios de Trump parecen estar influenciados por su conexión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. "No quiere que los jueces investiguen a miembros del ejército de EE.UU. que actuaron en Afganistán y que también pudieran haber cometido crímenes de guerra", explicó Pretelín.
El impacto de las sanciones en la CPI
Las medidas impuestas por Trump han provocado un clamor de descontento. Jueces de la CPI enfrentan restricciones que paralizan su labor, lo que pone en cuestión la independencia judicial. "La voz de Noruega debe ser un ejemplo para América Latina y Europa. No podemos permitir que un país sancione a jueces de otros estados", enfatizó el analista.
Las implicaciones de estas acciones son profundas. Históricamente, Estados Unidos ha pugnado por no ser parte del Estatuto de Roma, el instrumento que estableció la CPI.
Bajo la administración de George W. Bush, se rechazaron esfuerzos para integrar a EE.UU. en el sistema judicial internacional. "Es lamentable que se cierren las puertas al diálogo y a la cooperación mundial", lamentó Pretelín.
Finalmente, el enfoque de Trump ha movido el foco hacia su gestión sobre temas de derechos humanos fuera de su país. Al hablar sobre la crisis en Venezuela, el expresidente se centra en las figuras que utiliza para denotar narcotráfico, como Nicolás Maduro, pero ignora las violaciones de derechos humanos que han sido documentadas por organismos internacionales. "Estados Unidos debe asumir un papel más proactivo en el fomento del respeto por los derechos humanos y no solo en su interés estratégico", concluyó Fausto.
