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No solo Peso Pluma: así es como 'los hijos de la guerra' acaparan los nuevos géneros musicales

El periodista Óscar Balmen destacó que el cantante era apenas un niño cuando comenzó la militarización de la seguridad pública.

La narcocultura se ha apoderado de los jóvenes.
La narcocultura se ha apoderado de los jóvenes.Créditos: EFE
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Colaboración de Óscar Balmen

En su colaboración para MVS Noticias con Luis Cárdenas, el periodista especializado en crimen organizado, Óscar Balmen, presentó su sección Nación Criminal sobre “los hijos de la guerra y sus nuevos géneros musicales”, por ejemplo, Peso Pluma.

Durante el período comprendido entre el 16 de marzo y el 13 de abril del año pasado, la música mexicana vivió un momento histórico: un joven nacido en Jalisco, conocido como Peso Pluma, destronó a grandes figuras de la música internacional en Spotify, como Miley Cyrus y Bad Bunny, posicionándose como uno de los más escuchados a nivel mundial.

Para sus seguidores, esto fue motivo de gran orgullo. Sin embargo, sus detractores lamentaron su repentina fama, debido a que sus letras elogiaban al crimen organizado.

"Peso Pluma, el nuevo rockstar, entonaba narcocorridos que alababan a Los Chapitos y que se coreaban desde América hasta Asia", explicó Balmen.

Este éxito provocó un intenso debate en todo el país.

"Las voces más conservadoras pretendían endurecer la fallida política de prohibición empezada en 1987 en Sinaloa contra los narcocorridos, mientras que los más progresistas exigían escuchar detenidamente para entender, sin juzgar, a una generación que nació en la ‘guerra contra el narco’", añadió.

‘Peso Pluma era un niño cuando comenzó militarización’

Balmen destacó que Peso Pluma era apenas un niño cuando comenzó la militarización de la seguridad pública.

"¿De qué otra cosa iba a cantar, si no era del país que veía desde su ventana?", cuestionó.

La discusión sobre los narcocorridos opacó otras expresiones musicales que también reflejan el fenómeno de una generación marcada por la violencia.

Por ejemplo, el narcorap. En 2009, una canción titulada "Reynosa maldosa", creada por Cano y Blunt, comenzó a sonar con fuerza en Tamaulipas, aunque fuera de los circuitos comerciales.

"Era una pista amateur que compusieron dos amigos que se conocieron en una maquila automotriz y que gustó a los jefes criminales, quienes les pidieron más y más para motivar a los sicarios", explicó Balmen.

Sin embargo, en 2020, Blunt fue asesinado en territorios controlados por sus propios clientes.

Otro género mencionado fue el rap bélico, similar en ritmo al narcorap, pero destinado a enaltecer al Ejército mexicano y a otras fuerzas de seguridad en su lucha contra el crimen organizado.

"Sus autores suelen ser anónimos y se sospecha que muchos son soldados activos o hijos de militares que cantan con odio sobre halcones y sicarios", comentó Balmen.

No obstante, este género a veces justifica violaciones a derechos humanos en su afán por envalentonar a los uniformados.

En Nuevo León, ha surgido la cumbia relajada, un híbrido entre la cumbia colombiana y la cumbia mexicana.

Según Balmen, "la cadencia gustó y fue apropiada por los más jóvenes, que comenzaron a escribir sobre la violencia, pandillas y drogas en espacios controlados por el crimen".

En el occidente de México, se encuentra el gangsta rap tapatío, influenciado por las pandillas de California, las maras centroamericanas y los cárteles de drogas del Pacífico.

Mr. Yosie Locote, un ícono de este género, fue asesinado en 2018 bajo sospechas de apoyar a un contrario del Cártel Jalisco Nueva Generación.

"Mr. Yosie Locote grabó varias canciones con otro rapero, Christian Omar Palma Gutiérrez, ‘QBA’, sentenciado por torturar, asesinar y disolver en ácido a tres estudiantes de cine", agregó Balmen.

Además de estos géneros, Balmen mencionó el trap delincuencial, el narcoreggeatón, la banda tumbada y muchos más.

"Decenas de géneros que más que condenar, habría que escuchar con atención. Hay una generación que nos habla desde sus anhelos, pero también desde sus miedos más ocultos", concluyó Óscar Balmen sobre Peso Pluma y los demás ‘hijos de la guerra’.