El mundo del espectáculo en México se viste de luto tras confirmarse el sensible fallecimiento de la recordada actriz Alicia Caro, quien dejó de existir el pasado 17 de marzo de 2026. La noticia de su partida, ocurrida en la tranquilidad de su hogar ubicado en la alcaldía Coyoacán, Ciudad de México, ha conmovido a diversas generaciones de espectadores y colegas que siguieron de cerca su trayectoria durante la Época de Oro del cine nacional. Alicia Caro se mantuvo en sus últimos años alejada de los reflectores, pero su legado permanece intacto en la memoria colectiva del público mexicano y colombiano.
Trayectoria y origen de una estrella binacional
Nacida bajo el nombre de Beatriz Segura Peñuela en Bogotá, Colombia, el 8 de julio de 1930, la artista adoptó el nombre profesional de Alicia Caro tras emigrar a México junto a su madre en 1939. Su debut en la gran pantalla ocurrió en 1947 con la cinta Soledad, marcando el inicio de una carrera prolífica que la llevaría a trabajar con los directores más influyentes de la época.
A lo largo de su carrera, Alicia Caro participó en títulos emblemáticos que hoy son considerados clásicos de nuestra cinematografía, tales como:
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- Allá en el Rancho Grande (1949)
- Muchachas de uniforme (1951)
- La hija del engaño (1951), bajo la dirección de Luis Buñuel.
- El Ceniciento (1952) y Chucho el remendado (1952), junto a Germán Valdés "Tin Tan".
- Los Fernández de Peralvillo (1954).
Vida personal y retiro de los escenarios
Tras una exitosa etapa en el cine de suspenso y terror con filmes como Espiritismo (1962) y Cien gritos de terror (1965), Alicia Caro decidió retirarse profesionalmente en 1994, después de participar en la cinta El tesoro de Clotilde. Su vida personal estuvo marcada por su sólido matrimonio con el también actor Jorge Martínez de Hoyos, quien falleció en 1997.
Posterior a la muerte de su madre en 2004, la actriz Alicia Caro optó por una vida de introspección y privacidad en su residencia de Coyoacán. En sus últimos años, era común verla realizar paseos en silla de ruedas por las calles de su barrio, siempre asistida por personal especializado. Su partida cierra un capítulo dorado de la industria, dejando una huella imborrable por su elegancia y talento frente a la cámara. Hoy, los amantes del cine clásico despiden con profundo respeto a la gran Alicia Caro.
