SUPER BOWL LX

¿Qué quiso decir Bad Bunny? Los simbolismos clave de su show de medio tiempo

El artista puertorriqueño convirtió el escenario del Super Bowl LX en un espacio de identidad, memoria y resistencia cultural que fue mucho más allá del entretenimiento.

El show de medio tiempo del Super Bowl LX dejó claro que Bad Bunny no fue solo a cantar.
El show de medio tiempo del Super Bowl LX dejó claro que Bad Bunny no fue solo a cantar.Créditos: EFE
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Bad Bunny fue el protagonista del show de medio tiempo del Super Bowl LX y lo que ocurrió en esos 15 minutos no fue solo un concierto. 

El ganador de múltiples premios Grammy tomó el evento deportivo más visto de Estados Unidos para enviar un mensaje cultural y político cargado de simbolismos, en una presentación que incomodó a críticos, emocionó a millones y dejó claro que nada fue casual.

El espectáculo se dio justo a la mitad del juego entre los New England Patriots, en su primer Super Bowl sin Tom Brady, y los Seattle Seahawks. La jornada ya había estado marcada por presentaciones de Green Day antes del arranque del partido, Brandi Carlile interpretando America the Beautiful y Charlie Puth cantando el himno nacional.

En ese contexto profundamente estadounidense, Bad Bunny apareció para romper la narrativa desde el primer segundo.

“Qué rico es ser latino” fue la frase con la que abrió el show. Una declaración directa de orgullo que marcó el tono de toda la presentación y convirtió el medio tiempo en algo más cercano a un acto de identidad y rebelión cultural que a un simple espectáculo musical.

¿Qué simbolizó el escenario y la estética del show?

Bad Bunny transformó el escenario en una mezcla de jungla, cañaveral y barrio, incorporando elementos profundamente ligados a la vida cotidiana de Puerto Rico. Los bailarines usaron la tradicional pava, símbolo del jíbaro, figura asociada al trabajo en el campo, la herencia y el orgullo nacional.

Al mismo tiempo, convivieron atuendos urbanos que representaban la cultura del reggaetón y la calle, mostrando el choque y la convivencia entre tradición y modernidad.

El artista también recreó tienditas, casas familiares y escenas comunes de la vida boricua, como una boda latina con baile y convivencia, además de la imagen de un niño dormido sobre varias sillas en plena fiesta, una escena reconocible en celebraciones largas.

Uno de los momentos más comentados fue cuando entregó simbólicamente un Grammy a un niño, representando los sueños posibles para las nuevas generaciones latinas.

En el escenario aparecieron además grandes postes de luz, una referencia directa a los apagones constantes que afectan a Puerto Rico y que forman parte de la crítica social presente en su música.

La casita, el vestuario y el mensaje político

La ya famosa “casita” de Bad Bunny también llegó al Super Bowl. Desde ahí, el cantante reunió a figuras latinas como Pedro Pascal, Karol G, Cardi B, Young Miko y Jessica Alba, como una forma de visibilizar el impacto global del talento latino.

En cuanto al vestuario, Bad Bunny jugó con dos símbolos clave: el traje formal y el uniforme de la NFL. Apareció vestido completamente de blanco, un color asociado en el Caribe con la santería, la religión yoruba, la paz y la pureza.

El número 64 en su jersey tampoco fue casual: representa tanto las muertes oficialmente reportadas tras el huracán María como el año de nacimiento de su madre, Lysaurie Ocasio.

Uno de los gestos más potentes del show fue cantar casi todo en español. En un contexto marcado por el discurso antiinmigrante, redadas de ICE y rechazo al idioma, hacerlo en el evento más estadounidense de todos se convirtió en un acto político por sí mismo.

Las canciones elegidas reforzaron ese mensaje. Temas como El apagón y Lo que le pasó a Hawái abordan la gentrificación, la colonización, el desplazamiento y la pérdida de identidad cultural.

El show de medio tiempo del Super Bowl LX dejó claro que Bad Bunny no fue solo a cantar. Fue a contar una historia, a defender una identidad y a recordarle a millones que la cultura latina no pide permiso, se presenta y se hace escuchar.