La industria del cine se encuentra de luto tras confirmarse los detalles sobre el fallecimiento de Peter Greene, el recordado actor estadounidense que dejó una huella imborrable en la década de los 90. Conocido por su imponente presencia física y su capacidad para dar vida a antagonistas complejos, el intérprete fue hallado sin vida en su departamento de Nueva York a los 60 años.
¿De qué murió el actor de 'La Máscara'?
Tras semanas de incertidumbre, la Oficina del Médico Forense Jefe de Nueva York emitió el informe oficial este miércoles 18 de febrero. Según las autoridades, el deceso de Peter Greene fue provocado por una herida de bala en la axila izquierda, la cual derivó en una lesión fatal de la arteria braquial. Pese a lo impactante del reporte, el dictamen forense ha calificado el incidente oficialmente como un "accidente".
El cuerpo de Peter Greene había sido descubierto inconsciente el pasado viernes en su vivienda, donde fue declarado muerto en el lugar por los servicios de emergencia y la policía local. Gregg Edwards, su representante por más de una década, fue uno de los encargados de confirmar la triste partida del actor, mientras que el diario New York Daily News fue el primer medio en reportar el suceso.
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Trayectoria y legado en Hollywood
Nacido en Montclair, Nueva Jersey, en octubre de 1965, el histrión consolidó su carrera gracias a su participación en producciones emblemáticas. Peter Greene es mundialmente reconocido por su papel de Zed en Pulp Fiction (1994), bajo la dirección de Quentin Tarantino, un personaje violento que se volvió icónico para la crítica.
Ese mismo año, el actor alcanzó la cima de la popularidad al interpretar a Dorian Tyrell en The Mask (La Máscara), donde fungió como el antagonista principal frente a Jim Carrey. La versatilidad de Peter Greene le permitió navegar entre el cine de autor y los grandes éxitos comerciales, estableciéndose como uno de los villanos más reconocibles de su generación. Hoy, el mundo del entretenimiento despide con respeto a Peter Greene, cuya partida cierra un capítulo significativo en la historia del cine contemporáneo.
