El periodismo de espectáculos en México volvió a colocarse en el centro del debate público luego de que el comunicador Michelle Rubalcava, conocido como Mich Rubalcava, denunciara haber sido víctima de amenazas de muerte tras la publicación de una entrevista con Daniela Parra, hija del actor Héctor Parra, quien actualmente cumple una sentencia por delitos de corrupción de menores y abuso sexual.
El caso ha reavivado la discusión sobre los riesgos que enfrentan los comunicadores al abordar temas judiciales sensibles dentro del ámbito del entretenimiento.
De acuerdo con lo expuesto por el propio periodista y retomado por diversos medios nacionales, los mensajes intimidatorios comenzaron a llegar días después de que la entrevista fuera difundida en su canal de YouTube.
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La naturaleza violenta del contenido encendió alertas sobre la creciente violencia digital y las formas de presión que buscan silenciar a quienes generan contenidos informativos sobre procesos legales de alto impacto mediático.
¿Cuáles fueron las amenazas?
Rubalcava explicó que las amenazas fueron enviadas a través de mensajes de texto con un lenguaje explícito y agresivo. En ellos, los remitentes le dieron un ultimátum de 12 horas para eliminar la entrevista, advirtiendo represalias graves si no acataba la orden. Entre los mensajes que decidió exhibir públicamente se leen expresiones como: “Tienes 12 horas para borrar esa entrevista si no quieres que te cargue la chingada” y “Si sabes lo que te conviene, borra esa madre”.
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El comunicador señaló que estos intentos de intimidación no solo buscaban forzar la eliminación del contenido, sino generar miedo y autocensura, un fenómeno cada vez más común en plataformas digitales. En su testimonio, aseguró que no cederá ante las presiones y que su compromiso con la información y la libertad de expresión se mantiene firme.
¿Qué ha explicado Mich Rubalcava?
Ante la gravedad de la situación, Rubalcava informó que ya cuenta con asesoría legal especializada y que, por recomendación de su equipo jurídico, decidió hacer público el caso antes de presentar una denuncia formal ante las autoridades. Esta estrategia, explicó, busca visibilizar el problema y dejar constancia de las amenazas recibidas, en caso de que la situación escale.
La denuncia de Mich Rubalcava pone sobre la mesa un problema que trasciende el entretenimiento: la necesidad de garantizar que el periodismo pueda ejercerse sin miedo, intimidación ni violencia, en un entorno digital cada vez más hostil.
