La familia Aguilar volvió a colocarse en el centro de la conversación pública tras la celebración del cumpleaños número 27 de Christian Nodal, donde el momento que acaparó miradas fue la llegada de Ángela Aguilar montada a caballo para sorprender a su esposo.
La fiesta, organizada en el emblemático rancho El Soyate, Zacatecas no escatimó en detalles y fue descrita por asistentes y seguidores como una de las celebraciones más ostentosas del cantante hasta ahora, con un costo que habría alcanzado cientos de miles de pesos.
¿Cómo es el caballo de lujo que Ángela Aguilar le regaló a Christian Nodal?
En los videos difundidos se aprecia un caballo de capa oscura, entre retinta y castaña, con musculatura bien definida, cuello robusto y extremidades fuertes.
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Estas características, junto con las marcas blancas en las patas, lo colocan dentro de los ejemplares más buscados para actividades como la charrería o la monta vaquera. A ello se suma la montura charra de cuero oscuro, acompañada de estribos metálicos con grabados dorados y una pechera ornamental, elementos asociados a la talabartería tradicional mexicana de alto nivel.
Especialistas señalan que, por su condición física, el caballo podría tener entre siete y doce años, una etapa considerada ideal en el mercado ecuestre. En ese rango de edad, los animales combinan fuerza, experiencia y estabilidad, lo que incrementa su valor.
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¿Cuál sería el costo del caballo?
En México, el precio de un caballo con estas características varía según factores como raza, registro y entrenamiento. Un ejemplar cruzado o sin pedigrí puede costar entre 35,000 y 65,000 pesos.
Si se trata de un Cuarto de Milla o Azteca con registro, la cifra puede elevarse de 85,000 a 180,000 pesos. En casos de caballos con rienda charra avanzada o entrenamiento especializado, el valor puede superar los 350,000 pesos.
Aunque no existe confirmación oficial sobre el precio exacto del caballo de Christian Nodal, expertos coinciden en que se trata de un regalo de alto valor, acorde con una celebración que dejó claro que, en esta ocasión, los Aguilar decidieron “echar la casa por la ventana”.
