El mundo de la cultura y el cine despide a un ícono irreemplazable tras confirmarse que Brigitte Bardot falleció a los 91 años de edad. Reconocida como una de las figuras más influyentes del siglo XX, su deceso marca el fin de una era para la cinematografía europea.
Aunque su legado suele estar estrechamente vinculado a las calles de París y el glamur de Saint-Tropez, la historia registra un capítulo fundamental ocurrido en México en 1965, donde la actriz logró una desconexión vital de la presión mediática que la rodeaba.
El refugio mexicano: El rodaje de ¡Viva María!
Bajo la dirección de Louis Malle, la producción de ¡Viva María! se convirtió en un hito para la carrera de la actriz francesa. Coprotagonizada por Jeanne Moreau, la cinta se filmó en diversas locaciones de la República Mexicana, recreando una revolución latinoamericana ficticia inspirada en la historia nacional.
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A diferencia del ambiente controlado de los estudios en Europa, el rodaje en México exigió un esfuerzo físico y emocional que Brigitte Bardot recordaría con crudeza en sus memorias de 1996, Initiales BB. En dicho texto, la intérprete confesó:
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"El rodaje de ¡Viva María! fue agotador, caótico y muy lejos de la comodidad de los estudios europeos. Durante ¡Viva María! me sentí menos prisionera de mi imagen".
Un punto de inflexión en su imagen global
México no representó una transformación ideológica para la actriz, pero sí le otorgó una libertad física y emocional que rara vez experimentó en la cúspide de su fama. Este sentimiento de liberación quedó documentado por el lente del fotógrafo Douglas Kirkland, cuyas imágenes capturaron a una mujer despojada de sus defensas habituales.
Las fotografías de Kirkland mostraron a una figura más humana: descalza en el set, tocando la guitarra o incluso deteniendo la producción para rescatar a un pato. Según el fotógrafo, México permitió que ella fuera "completamente ella misma". Estas capturas circularon en revistas internacionales y suavizaron la imagen hipersexualizada que la había perseguido desde mediados de los años 50.
El legado tras su partida
Con su fallecimiento, la película ¡Viva María! adquiere una nueva dimensión académica y biográfica. Ya no se percibe simplemente como una comedia de aventuras, sino como el momento exacto en que la imagen de la actriz se expandió hacia una faceta más auténtica y terrenal.
A medida que el mundo rinde tributo a su trayectoria, las imágenes capturadas en territorio mexicano durante los años 60 perduran con una fuerza renovada.
Estos retratos muestran a una mujer que, por un breve periodo, logró desvincularse de la maquinaria del mito para anclarse en la realidad del paisaje.
Hoy, tras el anuncio de que Brigitte Bardot falleció, su paso por México se consolida como el testimonio de su búsqueda por la libertad personal por encima del espectáculo.
