La inflación en México mantuvo su trayectoria descendente durante el mes de junio, al ubicarse en una tasa anual de 3.37 por ciento, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Según EFE, este resultado representa la segunda baja mensual consecutiva, situándose por debajo del 3.94 por ciento reportado en mayo.
De acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el comportamiento de los precios en el sexto mes del año refleja una disminución mensual de 0.27 por ciento. Aunque la cifra general aún se sitúa por encima del objetivo permanente del Banco de México de 3 por ciento, se mantiene dentro del rango de variabilidad permitido por la autoridad monetaria.
Desglose del índice subyacente
El índice subyacente, que es el parámetro más preciso para medir la tendencia de los precios al excluir elementos volátiles, mostró un avance de 0.24 por ciento mensual, alcanzando un 4.03 por ciento anual. Este dato es inferior al 4.19 por ciento registrado en el mes anterior.
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En este componente, las mercancías presentaron un aumento anual de 3.55 por ciento, mientras que los servicios registraron un incremento de 4.49 por ciento. Dentro de los servicios, sectores como la educación y la vivienda fueron los que mostraron mayores alzas anuales, con 5.94 por ciento y 3.62 por ciento, respectivamente, impactando el gasto cotidiano de las familias mexicanas.
Productos con mayor impacto en el bolsillo
Por otro lado, el índice no subyacente, que agrupa agropecuarios y energéticos, reportó una baja mensual de 1.65 por ciento. Sin embargo, hubo variaciones significativas en productos específicos: el aguacate encabezó los incrementos mensuales con un 24.53 por ciento, seguido por la papa y la naranja.
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En contraste, productos como el chile poblano y el jitomate registraron caídas considerables en sus precios.
Perspectiva económica nacional
Es fundamental considerar que el comportamiento de la inflación en México es vigilado estrechamente para determinar la política monetaria. La canasta de consumo mínimo, que monitorea bienes básicos, registró un descenso anual de 3.04 por ciento, lo cual es un indicador positivo para el poder adquisitivo de los consumidores frente a los niveles observados en el pasado reciente.
