El crecimiento de los casos de diabetes mellitus se ha convertido en uno de los principales desafíos financieros para el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que estima necesitar 31 mil 168 millones de pesos anuales para fortalecer su Reserva General Financiera y Actuarial entre 2026 y 2055.
Diabetes pone bajo presión las finanzas del IMSS
Sin embargo, el propio organismo reconoce que no cuenta con los recursos suficientes para cubrir esa necesidad. De acuerdo con el Informe sobre la Situación Financiera y los Riesgos del IMSS 2025-2026, únicamente podría destinar un promedio de mil 860 millones de pesos al año entre 2026 y 2031, muy por debajo de lo requerido.
El documento señala que durante 2025 la diabetes fue la enfermedad más costosa para el Instituto. La atención de 4 millones de derechohabientes con este padecimiento representó un gasto cercano a 44 mil millones de pesos, un incremento de 13.5% respecto al año anterior.
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La insuficiencia renal crónica, aunque afecta a un número mucho menor de pacientes, también representa una fuerte carga económica. Con poco más de 86 mil personas en tratamiento, el IMSS destinó 36.7 mil millones de pesos, mientras que la hipertensión arterial, con 5.9 millones de pacientes, implicó un gasto de 24.2 mil millones de pesos.
El Instituto advierte que el aumento de enfermedades crónicas, impulsado por el envejecimiento de la población y factores asociados a estilos de vida poco saludables, está elevando de forma constante la demanda de servicios médicos y los costos de atención.
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Durante 2025, las enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes y los padecimientos cardiovasculares, concentraron 42% de las consultas de Medicina Familiar, consolidándose como el principal motivo de atención en el IMSS.
Además, entre 2024 y 2025 el número de pacientes en tratamiento aumentó 10.8% en diabetes, 7.9% en hipertensión y 3.4% en insuficiencia renal crónica.
Ante este panorama, el IMSS concluye que reforzar la prevención, la detección oportuna y el control de las enfermedades crónicas será fundamental para contener el crecimiento del gasto médico y garantizar la sostenibilidad financiera de la institución en las próximas décadas.
