El Banco de México (Banxico) ejecutará un cambio estructural en su estrategia financiera al incorporar operaciones de compra de Certificados de la Tesorería (Cetes) y Bonos de Desarrollo de la Federación (Bondes F) en el mercado secundario a partir del próximo 17 de agosto de 2026.
La medida, oficializada modifica la normativa vigente desde 2012 para permitir que el banco central actúe no solo como vendedor, sino también como comprador de estos activos con el único propósito de administrar eficientemente la liquidez del sistema financiero mexicano.
¿Por qué el Banco de México decidió comprar Cetes y Bondes F?
La junta de gobierno del banco central cuenta con un objetivo operacional específico: mantener la tasa de interés interbancaria a un día en un nivel del 6.5%. Para asegurar que las fluctuaciones del mercado diario no desvíen las tasas de este nivel deseado, la institución requiere herramientas simétricas que le permitan gestionar tanto los excedentes como los faltantes de dinero en el sistema.
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Hasta ahora, los faltantes de liquidez se compensaban a través de financiamientos en Operaciones de Mercado Abierto (OMAs) a plazos relativamente cortos. Con esta reforma, Banxico suma una herramienta de provisión de liquidez a largo plazo que solucionará de forma más permanente dichos déficits, dotando de mayor flexibilidad al mercado monetario nacional.
¿Qué impacto real tendrá este plan en la economía mexicana?
Una de las principales aclaraciones de la autoridad monetaria es que estas compras no representan un programa de relajamiento cuantitativo (Quantitative Easing) ni un control de la curva de rendimientos. Banxico delineó fronteras claras ante estas interpretaciones:
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- Sin excesos de liquidez: Los programas de relajamiento cuantitativo tradicionales buscan inundar el sistema financiero con liquidez artificial. El plan de Banxico solo proveerá el dinero estrictamente necesario para el funcionamiento adecuado del mercado de fondeo.
- Focalizado en el corto plazo y tasa variable: El modelo Quantitative Easing suele adquirir bonos de largo plazo a tasa fija para forzar su baja. Al limitarse exclusivamente a Cetes y Bondes F, la banca central mexicana no incidirá en las tasas de interés de largo plazo de los bonos a tasa fija nominal y real.
- Postura monetaria intacta: Estas subastas se activarán con fines de regulación y de forma simétrica a las ventas trimestrales, por lo que no modifican la postura restrictiva o expansiva dictada por la Junta de Gobierno.
¿Cómo funcionarán las subastas de compra de Banxico?
El proceso operativo mantendrá la transparencia de las operaciones financieras tradicionales del país mediante los siguientes lineamientos institucionales:
- Convocatorias y montos máximos
A partir de los reportes trimestrales vigentes, el Banco de México publicará de forma anticipada el monto máximo de valores que pretende adquirir en el siguiente periodo. Las referencias específicas de los Cetes o Bondes F a comprar se detallarán formalmente en cada convocatoria de subasta competitiva.
- Apertura a nuevos participantes del mercado
A diferencia de las inyecciones de liquidez de corto plazo, que están limitadas por ley únicamente a las instituciones de crédito (bancos), el nuevo mecanismo amplía el abanico de participantes. En estas subastas de compra podrán participar activamente:
- Casas de bolsa.
- Sociedades de inversión.
- SIEFORES (fondos de ahorro para el retiro).
Con la implementación de esta reforma a partir del próximo 17 de agosto, el Banco de México consolida un marco operativo más robusto, simétrico y moderno para hacer frente a las fluctuaciones del mercado monetario. Al sumar la compra de Cetes y Bondes F a sus herramientas regulatorias, la institución no solo optimiza la distribución de liquidez a través de una base más amplia de intermediarios financieros, sino que lo hace blindando la estabilidad de las tasas de largo plazo y respetando estrictamente los límites legales que prohíben el financiamiento directo al sector público.
