El fenómeno global de Lululemon enfrenta este martes 14 de abril uno de sus desafíos más complejos desde su fundación en Canadá hace décadas.
El mercado del "athleisure" se vuelve más agresivo, pues la marca que alguna vez fue el símbolo de estatus definitivo parece estar perdiendo el brillo ante una audiencia que ya no se conforma solo con el diseño, sino que exige respuestas claras sobre quién maneja los hilos y qué tan seguros son sus productos en un entorno de competencia feroz.
Foto: Wikimedia Commons
Chip Wilson y el ADN de la marca
De acuerdo con el sitio web oficial del propio dueño, Chip Wilson es la mente maestra y fundador que dio vida a este imperio en 1998. Tras estudiar economía y forjarse en la industria del surf y el skate con su empresa Westbeach, Wilson redactó un manifiesto de valores en apenas 30 minutos que se convirtió en la piedra angular de la cultura de la compañía.
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Hoy, a través de su holding House of Wilson, el empresario supervisa sus intereses filantrópicos y de bienes raíces y se mantiene como un crítico feroz de la dirección actual de la firma, instando a una sacudida en la junta directiva para recuperar la "tecnicidad" que los hizo grandes.
El acecho de Fabletics y el declive en ventas
Según reportes de Forbes, el gigante canadiense está "chocando contra la pared" mientras su competidor más ágil, Fabletics, toma vuelo con un modelo de membresía basado en datos que ya suma casi 3 millones de socios. Mientras la empresa de Wilson sufre una caída del 5 por ciento en ventas en América y enfrenta una crisis de liderazgo tras la renuncia del CEO Calvin McDonald, Fabletics promedió un crecimiento del 15 por ciento en ventas de tiendas similares.
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El problema radica en fallos de calidad repetidos, como las recientes mallas "Get Low" que tuvieron que ser retiradas por ser transparentes, erosionando la confianza del consumidor premium que busca versatilidad y buen precio.
La investigación por químicos en Lululemon
Por si fuera poco, la presión legal sobre la marca escaló significativamente. De acuerdo con la prensa internacional, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, lanzó una investigación sobre la posible presencia de químicos tóxicos "permanentes" (PFAS) en sus prendas. Según medios locales, las autoridades revisan si el marketing de sostenibilidad de la empresa es engañoso, pues estos compuestos se asocian a graves problemas de salud como el cáncer e infertilidad.
Aunque la compañía afirma haber eliminado estas sustancias desde principios de 2024, la cooperación con la justicia texana es ahora su prioridad para intentar salvar el prestigio de Lululemon.
