BOXEO

Así quedó el rostro de Alan Picasso tras su derrota con Naoya Inoue

Alan Picasso y Naoya Inoue se enfrentaron en un batalla de box en Riad, Arabia Saudita

El rostro de Picasso, habitualmente impecable y juvenil, fue el lienzo donde Inoue plasmó la contundencia de su poder. Créditos: @reydavidpicasso en IG y @levurf en X
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La noche en que Alan "Rey" Picasso decidió desafiar la jerarquía del boxeo mundial quedó grabada no solo en los registros deportivos, sino también en las huellas físicas que el combate dejó en su rostro. Tras enfrentarse a Naoya Inoue en una contienda que prometía ser histórica en Riad, Arabia Saudita , el pugilista mexicano terminó mostrando los estragos de haber compartido el cuadrilátero con uno de los pegadores más letales de la actualidad.

El rostro de Picasso, habitualmente impecable y juvenil, fue el lienzo donde Inoue plasmó la contundencia de su poder. Al finalizar el combate, la imagen de Alan era el vivo reflejo de una guerra de desgaste. El joven boxeador presentaba una severa inflamación en ambos pómulos, con hematomas profundos que tornaron su piel de un tono violáceo oscuro. 

Sin embargo, lo más preocupante para el equipo de Alan Picasso fue el cierre casi total de su ojo izquierdo, producto de los constantes "jabs" y ganchos de derecha de Naoya Inoue, que encontraron puerto en el rostro del mexicano con una precisión quirúrgica durante gran parte de los asaltos.

Alan Picasso fue sometido a estudios de imagen para descartar fracturas

A pesar de la impactante hinchazón, Picasso se mostró entero ante las cámaras en la conferencia de prensa posterior. Con el labio superior visiblemente partido y dificultades para articular palabras debido a la inflamación interna de la mandíbula, Alan no buscó excusas. Los reportes médicos preliminares indicaron que, más allá de las laceraciones superficiales y la inflamación de los tejidos blandos, el mexicano fue sometido a estudios de imagen para descartar fracturas en la órbita ocular o en el tabique nasal, zonas que recibieron el mayor castigo.

El castigo recibido por Picasso reabrió el debate sobre el nivel de peligrosidad que representa Inoue para cualquier rival en las divisiones pequeñas. El rostro del mexicano, que antes del combate lucía una confianza absoluta, terminó transformado por la fuerza de impacto que caracteriza al "Monstruo". Expertos y analistas coincidieron en que, si bien la valentía de Alan fue incuestionable, las marcas en su cara son un recordatorio de la brecha técnica y de potencia que aún separa a los prospectos de élite de los campeones generacionales.

Hasta el momento, el equipo médico de Picasso ha recomendado un periodo de descanso absoluto de al menos tres meses antes de retomar cualquier actividad de contacto. La prioridad ahora es que las estructuras óseas y los tejidos del rostro sanen completamente para evitar secuelas a largo plazo. Mientras tanto, la afición mexicana reconoce en ese rostro castigado de Alan Picasso el sacrificio de un guerrero que, a pesar de la derrota, no dio un paso atrás ante el mejor libra por libra del momento.