El misterio de los gatos cayendo de pie ha fascinado a los científicos desde hace más de un siglo, pero hoy se revela una nueva pieza clave. Actualmente, mientras muchos dueños de mascotas observan con asombro la agilidad de sus felinos, un equipo de investigadores publicó evidencias que cambian lo que creíamos saber sobre su "reflejo de enderezamiento".
No se trata solo de un instinto rápido; es una obra maestra de la ingeniería biológica que permite que estos animales desafíen la gravedad con una elegancia casi imposible.
Foto: Canva
El enigma del momento angular y la fotografía
Desde que en 1894 el fisiólogo francés Étienne-Jules Marey utilizó la fotografía de alta velocidad para captar a un felino girando en el aire, la ciencia quedó perpleja. Las imágenes mostraban que el animal lograba reorientarse sin tener un punto de apoyo, lo que parecía contradecir la ley de conservación del momento angular.
Te podría interesar
Fue hasta 1969 cuando se demostró matemáticamente que podían girar partes de su cuerpo en direcciones opuestas para rotar, pero lo relevante de cómo su estructura ósea permitía tal proeza permanecía en las sombras.
La columna vertebral: El secreto de los gatos cayendo de pie
Un nuevo estudio liderado por el fisiólogo veterinario Yasuo Higurashi, de la Universidad de Yamaguchi en Japón, puso el foco en la anatomía interna de estos animales. Publicado en The Anatomical Record el pasado 24 de febrero, el equipo analizó columnas vertebrales de cadáveres donados para medir su resistencia y torsión.
Te podría interesar
Los resultados fueron contundentes: la columna torácica (la parte delantera) es tres veces más flexible que la lumbar (la trasera). Mientras que la zona torácica tiene un rango de movimiento neutral de 47 grados, la parte lumbar carece totalmente de esta libertad, actuando como un ancla rígida que facilita el giro.
Un giro de dos tiempos en milisegundos
Para comprobar su teoría, los investigadores grabaron a felinos cayendo sobre almohadillas suaves a un metro de altura. Gracias a cámaras de alta velocidad, detectaron que no giran como una sola unidad, sino de forma secuencial: primero rota la mitad delantera y, tras una pausa de entre 72 y 94 milisegundos, la parte trasera completa el movimiento.
Foto: Canva
Esta diferencia se debe a que el frente es más ligero y flexible, permitiendo un ajuste casi instantáneo antes del impacto. Estos hallazgos no solo explican a los gatos cayendo de pie, sino que abren puertas para entender mejor la locomoción y agilidad en otros mamíferos.
