TENDENCIAS

Cómo usar el ventilador para enfriar la casa y gastar menos luz este verano

Estos aparatos no disminuyen los grados en el termómetro, pero mejoran la sensación térmica con un consumo energético hasta 38 veces menor que los sistemas de climatización tradicionales.

Colocar el ventilador de pie cerca de una ventana ayuda a sacar el aire caliente de las habitaciones de forma rápida y con un bajo consumo de luz.
Colocar el ventilador de pie cerca de una ventana ayuda a sacar el aire caliente de las habitaciones de forma rápida y con un bajo consumo de luz.Créditos: Canva
Escrito en NUEVO LEÓN el

Ante las intensas olas de calor que se registran de forma recurrente, la búsqueda de alternativas eficientes y económicas para mantener los hogares frescos se vuelve una prioridad. En este escenario, el uso de los ventiladores se consolida como una de las mejores herramientas disponibles, siempre y cuando se entienda su funcionamiento básico: este aparato no enfría la habitación de manera directa, pero tiene la capacidad de hacer que las altas temperaturas se vuelvan mucho más soportables al estimular la circulación constante del aire.

El confort térmico en el cuerpo humano cambia drásticamente cuando el aire se mantiene en movimiento. Gracias a este fenómeno físico, una estancia que se encuentra entre los 28 y 30 grados centígrados puede resultar completamente habitable con el apoyo de un ventilador, evitando la necesidad de encender el aire acondicionado o permitiendo configurar el termostato de este último a una temperatura más alta, lo que se traduce en un alivio inmediato para la economía familiar.

Un consumo de energía drásticamente menor al del aire acondicionado

La principal ventaja competitiva de los ventiladores radica en su extraordinario nivel de eficiencia energética. De acuerdo con análisis técnicos sobre consumo residencial, un ventilador de techo utilizado de forma regular durante unas 800 horas al año requiere apenas 10.4 kilovatios hora (kWh). En contraste, un equipo de aire acondicionado con una cobertura similar puede demandar hasta 392 kWh en el mismo periodo de tiempo. Esta enorme disparidad demuestra que los sistemas de climatización por compresión pueden llegar a gastar hasta 38 veces más energía eléctrica que un ventilador.

Sin embargo, para maximizar estos beneficios es fundamental comprender que un ventilador no renueva el aire por sí solo si la habitación permanece completamente sellada. Si no existen entradas ni salidas de corrientes naturales, el aparato se limitará a desplazar el mismo aire caliente acumulado.

Por ello, la estrategia ideal consiste en utilizarlos para potenciar la efectividad de las ventanas abiertas, facilitando la mezcla de aire limpio, distribuyendo el oxígeno y diluyendo la concentración de partículas suspendidas para evitar que se formen bolsas de aire estancado.

La estrategia correcta: Expulsar el aire caliente y evitar corrientes directas

Para lograr un ambiente verdaderamente fresco, los especialistas sugieren no apuntar el flujo de aire de alta velocidad directamente hacia las personas, sino priorizar movimientos suaves y controlados que ayuden al cuerpo a disipar el calor de forma natural. En el caso específico de los ventiladores de pie o de pared, la recomendación principal es colocar el aparato cerca de una ventana orientada hacia el exterior, dirigiendo la descarga de aire hacia una esquina desocupada o por encima de la zona donde se encuentran los habitantes de la vivienda. Esta colocación estratégica ayuda a expulsar el aire caliente concentrado en el inmueble hacia la calle, permitiendo que la casa se recupere y se renueve antes, especialmente durante las noches o a primeras horas de la mañana.

Entre las diferentes opciones comerciales, el modelo de techo aparece como la alternativa más cómoda y eficiente para el día a día en el hogar debido a que reparte el aire de forma simétrica por toda la habitación y no invade espacio en el suelo. Para utilizarlos correctamente en temporada estival, se aconseja programarlos a baja velocidad y en una posición que genere convección ascendente, logrando que el aire sea absorbido hacia el techo.

Finalmente, cabe destacar que aunque el ventilador es una excelente solución en condiciones de calor moderado y viviendas con ventilación cruzada, este puede quedarse corto cuando la humedad es extremadamente elevada o cuando el calor se ha acumulado en los muros durante varios días.

Por esta razón, el uso del ventilador debe complementarse con acciones preventivas sencillas como mejorar el sellado de las ventanas, incorporar protecciones solares exteriores o instalar cortinas técnicas reflectantes para evitar que la radiación solar sature las habitaciones antes de encender los aparatos.