Según información de la agencia EFE, dos investigaciones científicas publicadas en revistas internacionales confirmaron que el aumento del nivel del mar provocado por el ser humano cuadruplicó la frecuencia de desastres naturales. La comunidad científica internacional advierte que el impacto antropogénico es ahora el principal motor de las inundaciones costeras extremas que afectan a diversas regiones del planeta.
¿Cómo impacta el cambio climático en la frecuencia de inundaciones?
De acuerdo con la investigación de la Universidad de Tulane, los episodios de inundación que históricamente se esperaban una vez cada 100 años, ahora tienen 12 veces más probabilidades de ocurrir. El equipo analizó registros de mareógrafos y modelos climáticos en 130 emplazamientos distintos, determinando que en casi la mitad de estos lugares, el riesgo centenario se ha transformado en un evento que se produce al menos una vez por década.
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Esta situación es particularmente crítica en zonas como Sandy Hook, Nueva Jersey, donde fenómenos centenarios pasaron a ocurrir cada 16 años en 2005, o en Wellington, Nueva Zelanda, donde se presentan dos veces al año. El estudio subraya que más de 680 millones de personas habitan en regiones de baja altitud, donde incluso ligeras variaciones en el nivel base pueden comprometer gravemente infraestructuras y ecosistemas locales.
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La influencia del calentamiento antropogénico desde 1960
Aunque factores naturales como aerosoles volcánicos o el fenómeno de El Niño tienen influencia, el calentamiento provocado por el hombre ha dominado los riesgos desde la década de 1960. Actualmente, la actividad humana representa la mayor parte del riesgo de inundación asociado, triplicando el número de días en los que el agua supera sus valores normales.
El grupo Climate Central señala en Science Advances que el factor humano fue la causa de aproximadamente el 58 por ciento de los fenómenos extremos diarios registrados entre 2000 y 2018. En metrópolis como Manila, la situación se agrava por el hundimiento del terreno derivado del uso de aguas subterráneas, multiplicando por 300 la frecuencia de estas crisis.
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Hacia una nueva gestión de riesgos ante el océano
Ante estos hallazgos, los investigadores advierten que las estimaciones históricas ya no reflejan las condiciones actuales, exigiendo una reevaluación de la planificación contra inundaciones. Un ejemplo positivo es Nueva Orleans, que tras el huracán Katrina desarrolló sistemas avanzados que hoy sirven como referente mundial para la gestión de amenazas costeras.
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La ciencia es clara: para proteger a las poblaciones vulnerables, es vital integrar estos cambios en las estrategias de adaptación a nivel global. El mundo debe prepararse para un futuro donde el aumento del nivel del mar dicte la seguridad y supervivencia de nuestras comunidades costeras.
